Niños y mascotas

Siguiendo con el tema de los videos populares en internet, podemos ver muy a menudo recopilatorios adorables de bebés, niños y niñas jugando con sus mascotas. En muchos no veremos indicios de ningún problema pero en otros al observar con atención podemos ver que se ha evitado un accidente solo por suerte.

Y es que no debemos olvidarnos que nuestras mascotas son animales con uñas y dientes que pueden hacer daño. Por otro lado, los niños y las niñas tienen mucha fuerza y pueden lastimar a los animales si no les enseñamos como interaccionar con ellos de forma correcta, cosa que puede empezar un conflicto. Por todo ello debemos supervisar siempre a nuestros hijos cuando estén alrededor de animales para vigilar como se relacionan y poder actuar si vemos alguna conducta inapropiada por parte de cualquiera de los dos.

Para que nuestro animal sea simpático y abierto debemos socializarlo correctamente durante su periodo sensible. Una buena socialización es la base para tener un animal equilibrado. Aquí podéis leer nuestro artículo sobre la socialización de cachorros.

Podemos observar dos situaciones diferentes:

Si ya teníamos a nuestra mascota y aparece un niño en casa.

Antes de presentarlos debemos hacer un procedimiento para que el animal se vaya acostumbrando a su olor y en un futuro a su presencia. Debemos saber que los perros y gatos no reconocen a los bebés y a los niños pequeños como a humanos. Para ellos son una cosa totalmente diferente. Desde ETODOC Barcelona recomendamos pedir ayuda a un Etólogo o  Etóloga para poder llevar a cabo el procedimiento de forma segura y correcta.

Si tenemos hijos y aparece un cachorro o gatito en casa

Este caso es el óptimo dado que el cachorro ya se va a socializar con ellos, pero deberemos educar a nuestros retoños para que aprendan a interaccionar de forma tranquila y agradable con él.

Los gatos son muy sensibles a los estímulos fuertes como los gritos, los golpes o los movimientos rápidos así que enseñar a nuestras hijas e hijos a estar relajados delante de ellos es una buena opción. También hacer entender que a los gatos se les tiene que dejar a su aire y que ya vienen ellos a nosotros cuando quieren contacto.  Si no respetamos estas cosas básicas, los gatos pueden estresarse o desarrollar miedo hacia nuestros hijos e hijas lo que podría llevar a conductas de evitación o  agresivas.

En cuanto a los perros, tenemos que enseñar a nuestros hijos a tocarlos de una forma suave. Con caricias largas y lentas en el lomo los perros se relajan. No deben gritarles o tirarles de las orejas y cola. A los perros no les gusta que les abracen y que les rodeen el cuello. Ese  es su  “espacio personal” dado que cuando quieren hacerse daño en una pelea es una de las zonas que siempre atacan. Rodearle el cuello a un perro hace que se sienta atacado o incómodo por instinto. Otra cosa que no debemos hacer nunca y sale en algunos programas de televisión es hacer el “alpha roll” en el cual cogemos al animal y la damos la vuelta dejándolo patas arriba por la fuerza dejando expuesto el vientre. Esa es otra zona sensible que solo exponen como señal de amistad o sumisión por lo que no debemos forzarlos a ponerse en esa postura si ellos no quieren.

Para generar empatía hacia los animales, podemos hacer que nuestros hijos nos acompañen a las visitas a la clínica veterinaria. También podemos hacerles partícipes de la educación y los cuidados de nuestra mascota, haciendo que estén pendientes de los horarios de la comida y de que el animal tenga agua, por ejemplo. A medida que nuestros hijos vayan creciendo podremos darles más peso en los cuidados y los paseos si la situación lo permite.

La base para una buena amistad entre nuestros hijos peludos y los pelones es el respeto y una buena educación de ambos. Si socializamos a nuestros animales de forma correcta y supervisamos las interacciones entre ellos para que sean relajadas y sin sobresaltos nos aseguraremos que su relación sea positiva y amorosa durante toda la vida.

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

“Con el rabo entre las piernas”

El miedo. Esa emoción que nos hace retroceder ante situaciones desconocidas o amenazadoras y puede llegar a paralizarnos.

Aunque es un reflejo evolutivo que nos ayuda a sobrevivir, a veces puede impedir que podamos llevar a cabo una vida normal si tenemos miedo a todo lo que nos rodea.

Nuestras mascotas pueden presentar miedo hacia ciertos estímulos, es algo que forma parte de su carácter y no depende de causas externas. El miedo es el rasgo de comportamiento con una heredabilidad más alta, así que probablemente lo habrá sacado de alguno de sus progenitores (de tal palo tal astilla)

Normalmente un perro miedoso ha tenido una mala socialización por lo que no sabe reaccionar ante los estímulos desconocidos. Podéis leer el artículo sobre la socialización aquí.

El problema aparece cuando el miedo se transforma en fobia, ya que deja de ser adaptativo y hace que nuestra mascota no pueda llevar a cabo una vida normal.

¿Como sabemos que nuestro perro tiene miedo?

Orejas hacia atrás, rabo entre las piernas, dilatación pupilar, temblores, orinar y/o defecar, encogerse, ladrar hacia el estímulo que le da miedo, intentar huir o incluso mostrar agresividad si se le impide la huida son algunos de los signos más reconocibles de miedo en perros.

Normalmente los miedos/fobias más comunes son hacia tormentas y ruidos, personas desconocidas, otros perros y miedo al veterinari@ entre otros.

El origen puede encontrarse en una mala socialización, pero también en una experiencia traumática del pasado y/o una sobreprotección o sobreexposición por nuestra parte a los estímulos que teme.

¿Cómo lo podemos arreglar?

Ante todo siempre consultar a un especialista ya sea Veterinari@ o Etólog@ para que valore el caso y podamos recibir pautas correctas para el tratamiento.

–          Nuestra mascota debe tener una zona segura resguardada con todo lo que necesita para que pueda ir a ella siempre que se sienta amenazada.

–          No debemos castigar ya que solo aumentaremos la ansiedad que está sintiendo en ese momento. El castigo puede hacer que nos coja miedo a nosotros e incluso que pueda llegar a mostrar agresividad.

–          Mostrar indiferencia por nuestra parte hacia el estímulo al que tiene miedo ya que así le restamos importancia.

–          Podemos llevar a cabo la técnica de la desensibilización (siempre con la supervisión de un especialista), mediante la cual haremos que se reduzca la respuesta de miedo poco a poco ante estímulos específicos.

–          Debemos ir con mucho cuidado con el punto anterior para no sobreexponer a nuestra mascota al estímulo ya que podemos terminar consiguiendo que la respuesta de miedo aumente.

–          Podemos ayudarnos con collares de Feromonas DAP (feromonas apaciguadoras maternas) las cuales ayudan a los perros a tranquilizarse, reducir el nivel de ansiedad y miedo.

–          En casos de fobias agudas tendremos que usar tratamiento terapéutico con ansiolíticos para que nuestra mascota se relaje y así poder trabajar mejor.

–          Por último podemos ayudarnos de productos naturales como el Zylkene,  un suplemento alimentario basado en leche de vaca que contiene un compuesto efectivo para combatir el estrés.

Cuando aparece una respuesta de miedo tenemos que actuar lo más rápido posible ya que conforme pase el tiempo el tratamiento será más difícil de llevar a cabo. Estar atentos a los signos y ¡a armarse de valor!

Un saludo

Enric Zeitz

 

¿Gatos amigos de ratones?¿Perros amigos de Gatos?

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué existen perros y gatos miedosos o agresivos y otros tan sociables? La respuesta no es simple, existen varios factores que influyen en el temperamento de nuestras mascotas y que escapan de nuestro control. No obstante uno de los más importantes sí que lo podemos manejar: El periodo de socialización.

Y oye…¿Eso qué es?

El periodo de socialización es un intervalo de tiempo que va, más o menos, de las 3 a las 12 semanas en perros y de las 2 a las 9 semanas en gatos. Durante este tiempo, los cachorros empiezan a explorar el entorno por si mismos y no tienen miedo a los nuevos estímulos que les rodean (podríamos decir que se apuntan a un bombardeo). Es muy importante que en este periodo los animales tengan contacto con su madre y hermanos ya que aprenderán todas las conductas sociales de su especie y les ayudará a ser más tolerantes a la frustración.

Al no tener miedo a los estímulos nuevos, es un momento perfecto para que los cachorros “vean mundo” y les enseñemos animales de otras especies, personas adultas, niños y otros estímulos con los que van a tener que convivir dependiendo del entorno en el que vivamos. Por ejemplo, si vamos a vivir en una ciudad, acostumbrarlo a los coches, los buses, las bicis y demás.

A este acto se le llama socializar a nuestro cachorro, y con él nos aseguraremos que pierda el miedo y la agresividad hacia todos aquellos estímulos que le hayamos presentado.

Tened en cuenta que el equilibrio entre el contacto con su “familia animal” y su nueva familia es muy importante. Por ello, los especialistas recomendamos adoptar a los perros a las 8 semanas y a los gatos alrededor de las 6-7 semanas de su nacimiento.

Así que ya sabéis, si queréis una mascota amigable y sin miedo aprovechad este periodo “mágico”.

¡A SOCIALIZARSE!

Un Saludo

Enric Zeitz