El mito de la dominancia en Perros.

Uno de los principales problemas que tiene la ciencia es que no hace un esfuerzo para llegar a la población de una forma atractiva y entendible. Por eso cuando aparece un comunicador que sabe captar la atención del público sus ideas pueden calar muy hondo.

Aunque sean equivocadas.

Hoy quiero hablaros del mito de la dominancia en los perros, una teoría desfasada desde el punto de vista etológico pero que triunfa entre la población debido al conocimiento popular generado por los programas de televisión. El líder de la ma…NADA

En 1999 se publicó el artículo de L.David Mech que revolucionó la forma en la que se entendían las relaciones entre lobos. En ese artículo, Mech explicaba a través de observaciones a lo largo de los años de lobos en libertad, que la relación dentro de una manada de su manada es la de una familia. La pareja progenitora “domina” o lidera a la descendencia igual que nuestros padres y madres nos “dominan” a nosotros de pequeños.

Esto se contrapuso a todas las antiguas ideas que hablaban de jerarquías fijas inamovibles para los machos y las hembras dentro de una manada de lobos en las que habría un macho Alpha y una hembra Alpha y que se basaban en estudios previos hechos siempre en cautividad.

Al demostrar que los lobos no se organizaban en una jerarquía, se extrapoló a los perros, sus descendientes y partir de ese momento se empezaron a cambiar las metodologías de trabajo para trabajar la etología aplicada en las universidades. Se fueron descartando poco a poco los antiguos métodos basados en “dominar” a nuestra mascota y ser su “líder” y se empezó a trabajar en positivo, entendiendo la figura del guía como la de un compañero.

“Pero mi perro siempre gruñe a otros perros si se acercan a sus juguetes”

Los perros si que pueden tener interacciones dominantes entre ellos cuando quieren acceder a algo que les gusta. Dichas interacciones no son fijas y algunos perros que gruñen un día a su compañero perruno para acceder antes a la comida pueden ser gruñidos al día siguiente por ese mismo perro en el mismo contexto. La suma de estas interacciones es lo que nos da una idea del estado emocional y del temperamento de nuestra mascota. Claro está que hay algunos perros más protectores con los juguetes y la comida, pero eso no quiere decir que sean “perros Alpha”.

Por otro lado, el hecho que un perro nos gruña cuando nos acercamos a su comida o no nos haga caso no quiere decir que esté ejerciendo interacciones dominantes hacia nosotros. No formamos parte de la misma especie, no podemos ser el líder de su manada y tampoco lo necesitan. Delante de este tipo de conductas existen muchas causas diferentes.

Los principales problemas de comportamiento tienen relación con el miedo, la inseguridad, una mala experiencia en una edad temprana o un mal manejo por parte de los propietarios y propietarias.

¿Y si está demostrado científicamente que eso no es así porqué se sigue extendiendo esa idea?

El principal motivo es que la televisión llega a más sitios que nadie y los programas que se han promovido utilizan este tipo de mensaje.

El segundo y creo que no menos importante es la necesidad de la raza humana de querer estar por encima de todo y ser el “gran líder” de las especies animales. Tanto, que ya no consideramos que formemos parte del mundo animal. Deberíamos entender que formamos parte de un sistema mucho mayor y que tan solo somos una pequeña pieza del mismo.

Los perros llevan miles de años evolucionado junto a nosotros, adaptándose a la vida con humanos. Reconocen nuestras expresiones faciales, nuestros gestos y nuestra energía. Lo que nunca podrá entender un perro miedoso que gruñe para evitar el acercamiento de alguien que le parece amenazante es que le cojan por la fuerza y le giren con la espalda contra el suelo (método mal denominado Alpha roll) mientras esa persona se acerca y lo toca. Con este tipo de acciones el animal se puede volver más sensible al miedo, aumentar sus respuestas agresivas e incluso dejar de gruñir, lo que es mucho peor. El resultado será un perro con más miedo que antes, pero que no gruñirá para advertir que algo no le gusta y parecerá tranquilo hasta que pase a morder directamente.

Tenemos mucho camino por delante para entender mejor a nuestros amigos peludos y sobre todo para dejar de verlos como competidores sino como compañeros que dependen y confían en nosotros para tener una vida llena y feliz.

¡Trabajad en positivo!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Niños y mascotas

Siguiendo con el tema de los videos populares en internet, podemos ver muy a menudo recopilatorios adorables de bebés, niños y niñas jugando con sus mascotas. En muchos no veremos indicios de ningún problema pero en otros al observar con atención podemos ver que se ha evitado un accidente solo por suerte.

Y es que no debemos olvidarnos que nuestras mascotas son animales con uñas y dientes que pueden hacer daño. Por otro lado, los niños y las niñas tienen mucha fuerza y pueden lastimar a los animales si no les enseñamos como interaccionar con ellos de forma correcta, cosa que puede empezar un conflicto. Por todo ello debemos supervisar siempre a nuestros hijos cuando estén alrededor de animales para vigilar como se relacionan y poder actuar si vemos alguna conducta inapropiada por parte de cualquiera de los dos.

Para que nuestro animal sea simpático y abierto debemos socializarlo correctamente durante su periodo sensible. Una buena socialización es la base para tener un animal equilibrado. Aquí podéis leer nuestro artículo sobre la socialización de cachorros.

Podemos observar dos situaciones diferentes:

Si ya teníamos a nuestra mascota y aparece un niño en casa.

Antes de presentarlos debemos hacer un procedimiento para que el animal se vaya acostumbrando a su olor y en un futuro a su presencia. Debemos saber que los perros y gatos no reconocen a los bebés y a los niños pequeños como a humanos. Para ellos son una cosa totalmente diferente. Desde ETODOC Barcelona recomendamos pedir ayuda a un Etólogo o  Etóloga para poder llevar a cabo el procedimiento de forma segura y correcta.

Si tenemos hijos y aparece un cachorro o gatito en casa

Este caso es el óptimo dado que el cachorro ya se va a socializar con ellos, pero deberemos educar a nuestros retoños para que aprendan a interaccionar de forma tranquila y agradable con él.

Los gatos son muy sensibles a los estímulos fuertes como los gritos, los golpes o los movimientos rápidos así que enseñar a nuestras hijas e hijos a estar relajados delante de ellos es una buena opción. También hacer entender que a los gatos se les tiene que dejar a su aire y que ya vienen ellos a nosotros cuando quieren contacto.  Si no respetamos estas cosas básicas, los gatos pueden estresarse o desarrollar miedo hacia nuestros hijos e hijas lo que podría llevar a conductas de evitación o  agresivas.

En cuanto a los perros, tenemos que enseñar a nuestros hijos a tocarlos de una forma suave. Con caricias largas y lentas en el lomo los perros se relajan. No deben gritarles o tirarles de las orejas y cola. A los perros no les gusta que les abracen y que les rodeen el cuello. Ese  es su  “espacio personal” dado que cuando quieren hacerse daño en una pelea es una de las zonas que siempre atacan. Rodearle el cuello a un perro hace que se sienta atacado o incómodo por instinto. Otra cosa que no debemos hacer nunca y sale en algunos programas de televisión es hacer el “alpha roll” en el cual cogemos al animal y la damos la vuelta dejándolo patas arriba por la fuerza dejando expuesto el vientre. Esa es otra zona sensible que solo exponen como señal de amistad o sumisión por lo que no debemos forzarlos a ponerse en esa postura si ellos no quieren.

Para generar empatía hacia los animales, podemos hacer que nuestros hijos nos acompañen a las visitas a la clínica veterinaria. También podemos hacerles partícipes de la educación y los cuidados de nuestra mascota, haciendo que estén pendientes de los horarios de la comida y de que el animal tenga agua, por ejemplo. A medida que nuestros hijos vayan creciendo podremos darles más peso en los cuidados y los paseos si la situación lo permite.

La base para una buena amistad entre nuestros hijos peludos y los pelones es el respeto y una buena educación de ambos. Si socializamos a nuestros animales de forma correcta y supervisamos las interacciones entre ellos para que sean relajadas y sin sobresaltos nos aseguraremos que su relación sea positiva y amorosa durante toda la vida.

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Ansiedad por separación

La ansiedad por separación es un problema común en los perros. Cuando nos vamos de casa, nuestra mascota normalmente se queda relajada y a su aire las horas que está sola, pero  las que presentan este problema lo pasan muy mal.

Varios estudios sostienen que hasta un  17% de los problemas de comportamiento se deben a la APS, por lo tanto es muy importante ser consciente de su existencia para poder darnos cuenta y actuar para mejorar la situación del perro.

Muchas veces la ansiedad por separación pasa desapercibida porqué los signos no siempre son visibles o porqué no estamos en casa para poder verlos, pero en otros casos los signos son notables.

Una mala gestión del cachorro, un cambio de rutina o una mala experiencia mientras estaba solo pueden hacer que nuestro perro desarrolle este problema de comportamiento.

Los signos visibles más comunes de la ansiedad por separación son: destrozos en la casa, eliminación inadecuada, ladridos, lloros y anorexia. Esto hace que la ansiedad por separación sea un problema grave para los propietarios ya que genera pérdidas económicas e incluso denuncias por parte de los vecinos debido al ruido constante. Si sospechamos que nuestro amigo tiene ansiedad por separación debemos consultar a nuestro veterinario o etólogo.

Los signos de la APS aparecen siempre que nos vayamos de casa, aunque sean salidas cortas. Si en algunos casos no se dan, no estamos hablando de ansiedad por separación. Para poder diagnosticar la ansiedad por separación de forma correcta es necesario grabar un video para ver el comportamiento del perro durante nuestra ausencia ya que este tipo de ansiedad muchas veces puede confundirse con otros problemas relacionados con la falta de actividad y de estímulos. Es muy importante saber diferenciar los dos problemas dado que el tratamiento de cada uno es muy diferente.

Para reducir la ansiedad por separación deberemos aplicar un protocolo específico de forma progresiva para ayudar al perro a quedarse solo de forma calmada.

¡Acordaros que nuestras mascotas pasan mucho rato solas en casa y aunque no presenten ningún problema grave de comportamiento tenemos que dedicarles horas haciéndoles compañía y saliendo a dar paseos largos y agradables!

Un saludo!

Enric Zeitz

 

Vete a paseo

Nuestros perros están todo el día en casa esperando a que lleguemos, y aunque muchas veces el paseo es una obligación más de nuestra interminable lista de labores, para ellos es el mejor momento de la jornada.

Debemos cambiar nuestra idea de que el paseo es el turno de ir al baño para nuestros perros. Los paseos variados y duraderos son muy importantes.

Hoy hablaremos de la importancia del paseo para la salud física y emocional de nuestras mascotas y de las cualidades que debe tener un buen paseo de calidad. Para poder hablar de ello primero debemos introducir un término que será nuevo para much@s y es el enriquecimiento ambiental.

¿Y eso qué es?

El enriquecimiento ambiental se basa en generar cambios en el entorno para que nuestras mascotas no se aburran y puedan llevar a cabo comportamientos típicos de su especie. Existen diferentes tipos de enriquecimiento ambiental: social, cognitivo, sensorial, etc… y en un buen paseo de calidad podemos introducirlos todos.

Durante el paseo, nuestra mascota tiene contacto con otros perros, muy importante dado que son animales sociales y necesitan relacionarse. Debemos alternar ratos durante el paseo para que pueda jugar y compartir momentos positivos con otros perros y personas. En el caso de tener problemas de agresividad o miedo trataremos primero dichos problemas para no generar malestar a nuestra mascota ni a los demás.

El paseo es muy buen momento para practicar ejercicios que queremos que nuestro perro lleve a cabo (sienta, mira, tumba, etc…) siempre usando premios y la educación en positivo. Debemos tener en cuenta que habrá distracciones. Por ello es mejor llevar a cabo ejercicios que ya tenga un poco “por la mano”.

Al salir al exterior, cambiamos el espacio. Mucha gente cree que un perro en un piso pequeño no puede ser feliz, pero lo que realmente necesitan nuestros amigos es salir y poder investigar zonas nuevas. Es muy importante modificar la ruta de nuestros paseos cada cierto tiempo. El simple hecho de cambiar el sentido de la ruta ya provoca un gran cambio para ellos.

Por último; paseando, nuestro perro recibe estímulos olfativos, auditivos y táctiles. Debemos dejar que explore y aprenda a utilizar sus sentidos mientras intentamos que dichos estímulos se relacionen con experiencias positivas. En este punto es muy importante haber trabajado la socialización del cachorro.

El paseo también propicia el ejercicio. Debemos salir a pasear unas 5 veces al día con nuestras mascotas. Estas sesiones harán que mejore su salud, ya que reducen el riesgo de obesidad (uno de los principales problemas en los animales domésticos) y de problemas articulares en la vejez.  Este ejercicio hace que al llegar a casa estén relajados, dispuestos a tumbarse y descansar. Un perro con mucha energía acumulada tiene más probabilidad de tener problemas de comportamiento.

Es importante establecer una rutina diaria y mantenerla. Con unos horarios marcados, los perros se sienten más tranquilos ya que saben que les depara el día.

Finalmente, pasear con nuestras mascotas también tiene beneficios para nosotor@s!

Según varios estudios salir con nuestros perros nos ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes y enfermedades cardiovasculares, asociados a estilos de vida sedentarios. También nos ayudará a sentirnos mejor anímicamente, reduciendo el estrés y reforzando el vínculo con nuestra mascota.

¡Ya lo veis, son todo beneficios!

¡A correr!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

“Con el rabo entre las piernas”

El miedo. Esa emoción que nos hace retroceder ante situaciones desconocidas o amenazadoras y puede llegar a paralizarnos.

Aunque es un reflejo evolutivo que nos ayuda a sobrevivir, a veces puede impedir que podamos llevar a cabo una vida normal si tenemos miedo a todo lo que nos rodea.

Nuestras mascotas pueden presentar miedo hacia ciertos estímulos, es algo que forma parte de su carácter y no depende de causas externas. El miedo es el rasgo de comportamiento con una heredabilidad más alta, así que probablemente lo habrá sacado de alguno de sus progenitores (de tal palo tal astilla)

Normalmente un perro miedoso ha tenido una mala socialización por lo que no sabe reaccionar ante los estímulos desconocidos. Podéis leer el artículo sobre la socialización aquí.

El problema aparece cuando el miedo se transforma en fobia, ya que deja de ser adaptativo y hace que nuestra mascota no pueda llevar a cabo una vida normal.

¿Como sabemos que nuestro perro tiene miedo?

Orejas hacia atrás, rabo entre las piernas, dilatación pupilar, temblores, orinar y/o defecar, encogerse, ladrar hacia el estímulo que le da miedo, intentar huir o incluso mostrar agresividad si se le impide la huida son algunos de los signos más reconocibles de miedo en perros.

Normalmente los miedos/fobias más comunes son hacia tormentas y ruidos, personas desconocidas, otros perros y miedo al veterinari@ entre otros.

El origen puede encontrarse en una mala socialización, pero también en una experiencia traumática del pasado y/o una sobreprotección o sobreexposición por nuestra parte a los estímulos que teme.

¿Cómo lo podemos arreglar?

Ante todo siempre consultar a un especialista ya sea Veterinari@ o Etólog@ para que valore el caso y podamos recibir pautas correctas para el tratamiento.

–          Nuestra mascota debe tener una zona segura resguardada con todo lo que necesita para que pueda ir a ella siempre que se sienta amenazada.

–          No debemos castigar ya que solo aumentaremos la ansiedad que está sintiendo en ese momento. El castigo puede hacer que nos coja miedo a nosotros e incluso que pueda llegar a mostrar agresividad.

–          Mostrar indiferencia por nuestra parte hacia el estímulo al que tiene miedo ya que así le restamos importancia.

–          Podemos llevar a cabo la técnica de la desensibilización (siempre con la supervisión de un especialista), mediante la cual haremos que se reduzca la respuesta de miedo poco a poco ante estímulos específicos.

–          Debemos ir con mucho cuidado con el punto anterior para no sobreexponer a nuestra mascota al estímulo ya que podemos terminar consiguiendo que la respuesta de miedo aumente.

–          Podemos ayudarnos con collares de Feromonas DAP (feromonas apaciguadoras maternas) las cuales ayudan a los perros a tranquilizarse, reducir el nivel de ansiedad y miedo.

–          En casos de fobias agudas tendremos que usar tratamiento terapéutico con ansiolíticos para que nuestra mascota se relaje y así poder trabajar mejor.

–          Por último podemos ayudarnos de productos naturales como el Zylkene,  un suplemento alimentario basado en leche de vaca que contiene un compuesto efectivo para combatir el estrés.

Cuando aparece una respuesta de miedo tenemos que actuar lo más rápido posible ya que conforme pase el tiempo el tratamiento será más difícil de llevar a cabo. Estar atentos a los signos y ¡a armarse de valor!

Un saludo

Enric Zeitz