¿Gatos amigos de ratones?¿Perros amigos de Gatos?

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué existen perros y gatos miedosos o agresivos y otros tan sociables? La respuesta no es simple, existen varios factores que influyen en el temperamento de nuestras mascotas y que escapan de nuestro control. No obstante uno de los más importantes sí que lo podemos manejar: El periodo de socialización.

Y oye…¿Eso qué es?

El periodo de socialización es un intervalo de tiempo que va, más o menos, de las 3 a las 12 semanas en perros y de las 2 a las 9 semanas en gatos. Durante este tiempo, los cachorros empiezan a explorar el entorno por si mismos y no tienen miedo a los nuevos estímulos que les rodean (podríamos decir que se apuntan a un bombardeo). Es muy importante que en este periodo los animales tengan contacto con su madre y hermanos ya que aprenderán todas las conductas sociales de su especie y les ayudará a ser más tolerantes a la frustración.

Al no tener miedo a los estímulos nuevos, es un momento perfecto para que los cachorros “vean mundo” y les enseñemos animales de otras especies, personas adultas, niños y otros estímulos con los que van a tener que convivir dependiendo del entorno en el que vivamos. Por ejemplo, si vamos a vivir en una ciudad, acostumbrarlo a los coches, los buses, las bicis y demás.

A este acto se le llama socializar a nuestro cachorro, y con él nos aseguraremos que pierda el miedo y la agresividad hacia todos aquellos estímulos que le hayamos presentado.

Tened en cuenta que el equilibrio entre el contacto con su “familia animal” y su nueva familia es muy importante. Por ello, los especialistas recomendamos adoptar a los perros a las 8 semanas y a los gatos alrededor de las 6-7 semanas de su nacimiento.

Así que ya sabéis, si queréis una mascota amigable y sin miedo aprovechad este periodo “mágico”.

¡A SOCIALIZARSE!

Un Saludo

Enric Zeitz

 

Sobre lo de levantar el dedo…

Llegas a casa y ves que tu perro ha orinado en el salón. Te enfadas, levantas la voz y le echas la bronca. El animal mira hacia abajo con “cara de pena” y satisfecho por un buen aleccionamiento te dispones a limpiar, esperando que tu mascota no lo vuelva a repetir. La pregunta es: ¿Ha servido de algo?

NO

En los últimos años han surgido diferentes estudios que constatan lo que muchos especialistas del comportamiento animal ya sospechaban: El castigo no es un método eficiente para educar.

  • Está demostrado que el castigo provoca ansiedad y estrés. Hace que el perro se vuelva más inseguro e inestable y que presente dificultades para aprender las órdenes que queremos enseñarle.
  • Si no se aplica acto seguido del comportamiento inadecuado, nuestra mascota no entenderá el motivo del castigo (la asociación se rompe en cuestión de pocos segundos). Aplicar mal un castigo puede producir que el perro haga asociaciones indeseadas.
  • Genera frustración cuando éste es mantenido en el tiempo, dado que el animal se muestra sumiso pero seguimos castigando (la frustración es la emoción más cercana al miedo).
  • El castigo genera habituación, por lo que cada vez habrá que aumentar la intensidad de éste para que tenga el efecto deseado.
  • El castigo no enseña la conducta adecuada. El perro no está aprendiendo lo que es correcto y lo que no.

Por lo tanto, lo etólogos hace años que recomendamos no usar el castigo. En vez de eso, el refuerzo positivo y los premios son métodos mucho más rápidos y eficientes para que el perro aprenda y disfrute aprendiendo. Tenemos que entender que aunque los perros sean los mejores amigos de los humanos, siguen siendo animales y necesitan nuestra ayuda para entender lo que queremos de ellos.

Así pues, bajemos los dedos, carguémonos de paciencia y…¡¡A COMPRAR SALCHICHAS!!

Un saludo

Enric Zeitz