¿Cuántas veces habréis escuchado esta frase? Hoy vengo a hablaros de las supuestas razas peligrosas y de la realidad que hay tras este tema tan polémico.

Vamos a empezar con un pequeño ejercicio de imaginación:

¿Un Rotweiller es más peligroso que un Chihuahua?

¿Un camión es más peligroso que una bicicleta?

Depende

Los primeros pueden ocasionar un daño mucho mayor en el caso de que haya un accidente, aún así no son peligrosos por naturaleza.

Para entender esto tenemos que hablar de la genética del comportamiento; la ciencia que estudia los diferentes caracteres de conducta y su relación con los genes de una determinada raza.

Según estudios hechos en el pasado con diferentes razas de perro, la excitabilidad, el juego o la entrenabilidad son factores que se pueden asociar a las diferencias genéticas, en cambio, la agresividad no es una de ellas.

De hecho la agresividad es uno de los rasgos con una heredabilidad más baja, siendo mucho más determinante el ambiente en el que se cría el animal y la educación que recibe que no si es de una raza u otra. Acordaros de la importancia de la socialización en los cachorros

¿Pero entonces, porqué existe una ley de perros potencialmente peligrosos? Las leyes aunque están hechas para proteger, pueden llevar a la confusión cuando están hechas a medias y sin basarse en datos epidemiológicos o estadísticas fiables.

En España la lista de PPP cambia según la Comunidad Autónoma: un Dobermann que en Cataluña es peligroso si se muda a Córdoba deja de serlo. ¿Curioso no? La ley de PPP quiere prevenir un posible daño hecho por perros de gran envergadura y potencia física pero se ha demostrado que no es muy eficaz y  que contribuye al miedo hacia ciertas razas que se ven marginadas o abandonadas.

De hecho, muchos de los perros que están incluidos en estas leyes no están en los rankings de perros más mordedores ( como por ejemplo el Caniche o el Shih Tzu)

Muchos países como Holanda, Alemania, Italia o Nueva Zelanda han reaccionado anulando o modificando estas leyes.

Otro ejercicio de imaginación:

Piensa en un labrador. ¿Qué te viene a la cabeza?

Ahora piensa en un Pitbull.

La cultura popular, películas y televisión han ahondado más los prejuicios que tenemos sobre determinadas razas hasta el punto de pensar que un Labrador, que puede pesar 40 kg no puede hacerle daño a nadie. Aunque según ciertos estudios los Labradores son más tranquilos, no podemos pensar que sin importar la educación que reciba el perro será un ‘’santo’’.

Antes de escoger una raza de perro tenemos que informarnos bien y ver si nuestro estilo de vida podrá darle al animal todo lo que necesita. Tenemos una responsabilidad como futuros dueños ya que hay razas que son más difíciles de manejar que otras (unas más nerviosas o más juguetonas, otras que necesitan trabajo y entrenamiento diario, etc.).

Nuestra mascota confía en nosotros y si le damos amor y una buena educación desde que es un cachorro, será un reflejo de ello. Pongámonos a su altura.

¡Fuera prejuicios!

Un Saludo

Enric Zeitz