Manejo de la correa

“Mi perro tira mucho cuando uso la correa”

En muchas ocasiones, los profesionales del bienestar y el comportamiento animal nos encontramos con este comentario de los propietarios. Los tirones de correa y la ansiedad que se deriva de ella son muy comunes en los núcleos urbanos, donde los perros pasan la mayor parte de su tiempo en el exterior atados. Por ello, debemos intentar acostumbrar a nuestra mascota desde un inicio de una forma positiva y suave a pasear con ella.

Los motivos por los cuales un perro puede tirar de la correa pueden ser varios, entre los que se encuentran:

  • El miedo: si nuestro perro tiene miedo a los estímulos que se encuentran a su alrededor va a tirar para alejarse de ellos o incluso tirar hacia el estímulo debido a una respuesta de agresividad por miedo.
  • Falta de ejercicio: si siempre llevamos atado a nuestro perro cuando salimos al exterior y no le damos la oportunidad de correr libre en zonas controladas, tendrá demasiada energía y tirará.
  • Excitación: si nuestro perro tiene poco auto control, en situaciones de excitación, será más probable que tire.
  • Refuerzo: si desde cachorro nuestro perro ha tirado y se lo hemos permitido, ha aprendido que tirar le permite llegar a los sitios donde quiere más rápidamente. El problema es que cuando el animal se hace adulto, los tirones se vuelven más fuertes y es entonces cuando detectamos el problema.
  • Correa: si la correa que utilizamos no es la adecuada, seguramente podemos hacer que nuestro perro tire más de lo que lo haría usando otra. Las correas muy cortas impiden que el animal se pueda alejar ni medio metro de nuestro lado sin tirar. Por lo que hacen que el paseo sea menos relajado.
  • Asociación negativa: Si no tenemos un buen manejo de la correa, el perro puede asociarla con estímulos negativos tales como el ahogo, los tirones, o el dolor. En este punto, el perro puede asociar todos los estímulos que se pueda cruzar por la calle (personas, perros, coches, un lugar determinado, etc.) con dicha incomodidad y reaccionar ante ellos de una forma negativa.

 

Para reducir los tirones de correa y tener un paseo tranquilo, primero tenemos que saber cuál es la causa por la cual nuestro perro tira. Si los tirones se deben a miedo, agresividad y otras emociones que provocan malestar al animal, debemos contactar con un especialista del comportamiento para trabajar dicho problema con modificación de conducta. Si los tirones no se deben a malestar del animal podemos centrarnos en el manejo.

Hay varios ejercicios para trabajar de forma positiva y hacer que nuestras mascotas cada vez tiren menos. Como siempre debemos armarnos de paciencia y trabajar convirtiendo cada sesión en un “juego” que debe durar pocos minutos. Por otro lado, una cosa es que el perro no tire y la otra muy diferente que el pobre animal tenga que ir pegado a nosotros todo el rato. El ejercicio del “junto” o andar al lado, se usa para pruebas específicas y es un ejercicio, tal como su nombre indica. Durante ese rato el perro no está relajado, por lo que no podemos hacer que todo el paseo de ese modo.  Tenemos que recordar las bases de un paseo estable y equilibrado, aquí dejo el enlace del artículo que escribimos sobre el tema.

Nuestros perros pueden aprender a andar de una forma relajada y tranquila, pero necesitan de nuestra guía para poder hacerlo.

 

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Conflictos entre gatos.¿Cómo los resuelvo?

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, los gatos son animales muy sensibles al estrés, los conflictos y a cualquier estímulo o cambio brusco que se produzca en su entorno.

Son unas mascotas independientes, aunque un poco “delicaditas”

Entre esos cambios podemos incluir la llegada a casa de un segundo gato a casa, que puede generar un conflicto importante. No siempre hace falta que sea un gato nuevo, ya que se han dado casos en el que un gato que se va unos días a la clínica por una operación, al volver es atacado por el otro gato que se ha quedado en casa.

Hoy hablaremos de cómo hacer un protocolo de presentación o reintroducción en gatos para asegurarnos que nuestras mascotas se lleven bien cuando se vean por primera vez.  Debemos saber que es un proceso que puede ser largo y está dividido en diferentes fases. Nos tenemos que armar de paciencia e ir sin prisas al pasar de una a la otra dado que si queremos acelerar las cosas podemos generar un conflicto que hará que todo se alargue. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Crear territorios: Lo primero que debemos hacer dividir la casa en dos. Pondremos a un gato en una de las zonas y el otro en la otra. Dependiendo de las posibilidades del espacio podemos dividirlo en dos mitades iguales o poner a un gato en una habitación y el otro en el resto del piso. Lo importante es que no tengan contacto visual ni puedan acceder el uno al otro. Cada zona debe tener el comedero, la bandeja y todo lo necesario para el bienestar de cada animal.
  • 1ª habituación al olor: Cuando los gatos lleven unos días en su territorio, los vamos a intercambiar, con cuidado durante el cambio de que no se vean ni tengan contacto directo. Cambiaremos también todos sus “efectos personales” (comedero, bandeja, etc.) de lugar para que se sientan cómodos. Este cambio hace que los gatos se vayan habituando al rastro del otro poco a poco. Si vemos que cuando los cambiamos están muy nerviosos los volvemos a poner en su territorio original, los dejamos dos días y volvemos a probar. En este paso es importante tener en cada zona un difusor de feliway® (en casos de conflicto entre gatos se recomienda el feliway friends) que contiene feromonas faciales y relaja.
  • 2ª habituación al olor: Cuando veamos que al cambiar a los gatos de territorio los dos están tranquilos podemos pasar a la segunda fase de habituación al olor. Esta fase se basa en intercambiar las feromonas faciales de un gato al otro. Frotaremos una toalla en la cara de uno de los gatos para que la impregne con sus feromonas. Cogeremos la toalla y la dejaremos en el territorio del otro. No debemos frotarla directamente en el animal, la dejaremos en el suelo y veremos como reacciona cuando la vaya a investigar. Si vemos que se pone nervioso o bufa debemos seguir intercambiando territorios unos días más. Si vemos que al olfatear la toalla el gato esta tranquilo, podemos con delicadeza frotarle la cara a él y luego volverla al otro territorio para repetir el procedimiento.
  • Habituación visual: Aún con los gatos separados en sus territorios, debemos crear una barrera a través de la cual se puedan ver. Puede ser una puerta de mosquitera, por ejemplo. Necesitamos a dos personas para hacer el ejercicio para que cada una esté con uno de los gatos. Durante el tiempo que tengan contacto visual (a una distancia grande) haremos cosas agradables para ellos, jugaremos, daremos comida o caricias. Debemos ir con cuidado de no poner a los gatos muy cerca dado que podríamos desencadenar una reacción negativa y eso haría que el procedimiento se ralentizara bastante. Cuando acaba el ejercicio volvemos a cada gato a su territorio habitual. Con el paso de los días vamos alargando el tiempo de contacto visual, siempre con los estímulos positivos. La idea es que relacionen la presencia del otro gato con todo lo positivo que está pasando durante ese momento.
  • Habituación al contacto: Repetimos los ejercicios del paso anterior pero esta vez sin barrera física que separe a los gatos. Debemos ir con mucho cuidado y a lo largo de los días ir acercándonos poco a poco. Es importante ver las reacciones de nuestros gatos para no tensar la cuerda y generar una respuesta agresiva.

 

Como podéis ver este protocolo es muy complejo y puede durar meses, dependiendo de los animales y de si tenemos algún “incidente” por el camino. Desde ETODOC os recomendamos siempre consultar con vuestra clínica veterinaria para que os remita a una persona especialista del comportamiento para que os ayude a trabajar de forma precisa y segura.

 

Un saludo

Enric Zeitz

 

El mito de la dominancia en Perros.

Uno de los principales problemas que tiene la ciencia es que no hace un esfuerzo para llegar a la población de una forma atractiva y entendible. Por eso cuando aparece un comunicador que sabe captar la atención del público sus ideas pueden calar muy hondo.

Aunque sean equivocadas.

Hoy quiero hablaros del mito de la dominancia en los perros, una teoría desfasada desde el punto de vista etológico pero que triunfa entre la población debido al conocimiento popular generado por los programas de televisión. El líder de la ma…NADA

En 1999 se publicó el artículo de L.David Mech que revolucionó la forma en la que se entendían las relaciones entre lobos. En ese artículo, Mech explicaba a través de observaciones a lo largo de los años de lobos en libertad, que la relación dentro de una manada de su manada es la de una familia. La pareja progenitora “domina” o lidera a la descendencia igual que nuestros padres y madres nos “dominan” a nosotros de pequeños.

Esto se contrapuso a todas las antiguas ideas que hablaban de jerarquías fijas inamovibles para los machos y las hembras dentro de una manada de lobos en las que habría un macho Alpha y una hembra Alpha y que se basaban en estudios previos hechos siempre en cautividad.

Al demostrar que los lobos no se organizaban en una jerarquía, se extrapoló a los perros, sus descendientes y partir de ese momento se empezaron a cambiar las metodologías de trabajo para trabajar la etología aplicada en las universidades. Se fueron descartando poco a poco los antiguos métodos basados en “dominar” a nuestra mascota y ser su “líder” y se empezó a trabajar en positivo, entendiendo la figura del guía como la de un compañero.

“Pero mi perro siempre gruñe a otros perros si se acercan a sus juguetes”

Los perros si que pueden tener interacciones dominantes entre ellos cuando quieren acceder a algo que les gusta. Dichas interacciones no son fijas y algunos perros que gruñen un día a su compañero perruno para acceder antes a la comida pueden ser gruñidos al día siguiente por ese mismo perro en el mismo contexto. La suma de estas interacciones es lo que nos da una idea del estado emocional y del temperamento de nuestra mascota. Claro está que hay algunos perros más protectores con los juguetes y la comida, pero eso no quiere decir que sean “perros Alpha”.

Por otro lado, el hecho que un perro nos gruña cuando nos acercamos a su comida o no nos haga caso no quiere decir que esté ejerciendo interacciones dominantes hacia nosotros. No formamos parte de la misma especie, no podemos ser el líder de su manada y tampoco lo necesitan. Delante de este tipo de conductas existen muchas causas diferentes.

Los principales problemas de comportamiento tienen relación con el miedo, la inseguridad, una mala experiencia en una edad temprana o un mal manejo por parte de los propietarios y propietarias.

¿Y si está demostrado científicamente que eso no es así porqué se sigue extendiendo esa idea?

El principal motivo es que la televisión llega a más sitios que nadie y los programas que se han promovido utilizan este tipo de mensaje.

El segundo y creo que no menos importante es la necesidad de la raza humana de querer estar por encima de todo y ser el “gran líder” de las especies animales. Tanto, que ya no consideramos que formemos parte del mundo animal. Deberíamos entender que formamos parte de un sistema mucho mayor y que tan solo somos una pequeña pieza del mismo.

Los perros llevan miles de años evolucionado junto a nosotros, adaptándose a la vida con humanos. Reconocen nuestras expresiones faciales, nuestros gestos y nuestra energía. Lo que nunca podrá entender un perro miedoso que gruñe para evitar el acercamiento de alguien que le parece amenazante es que le cojan por la fuerza y le giren con la espalda contra el suelo (método mal denominado Alpha roll) mientras esa persona se acerca y lo toca. Con este tipo de acciones el animal se puede volver más sensible al miedo, aumentar sus respuestas agresivas e incluso dejar de gruñir, lo que es mucho peor. El resultado será un perro con más miedo que antes, pero que no gruñirá para advertir que algo no le gusta y parecerá tranquilo hasta que pase a morder directamente.

Tenemos mucho camino por delante para entender mejor a nuestros amigos peludos y sobre todo para dejar de verlos como competidores sino como compañeros que dependen y confían en nosotros para tener una vida llena y feliz.

¡Trabajad en positivo!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Efectos de la castración en el perro

La castración de nuestros animales de compañía puede tener efectos tanto en su salud como en su comportamiento. Si adoptamos un animal de una protectora siempre estará esterilizado pero si nuestra mascota procede de origen particular ya sea de  un criador o de un amigo recaerá en nosotros decidir si castramos o no.

¿Has pensado alguna vez en si deberías castrar a tu mascota?

Aquí te exponemos cuales son los puntos positivos y negativos de este procedimiento.

Existen diferentes efectos dependiendo de si nuestra mascota es macho o hembra.

Machos

La castración produce una reducción de la agresividad hacia otros machos casi a la mitad. Debemos tener en cuenta también que existe un componente de aprendizaje, por lo que la conducta no desaparece por completo pero nos ayudará si queremos trabajar para mejorar este rasgo de conducta.

En cuanto al marcaje con orina también observamos una reducción del 50% gracias a la castración

Por otro lado el roaming, que es la necesidad de ir “a dar una vuelta” por su territorio también se ve reducido dado que el propósito de esos paseos es buscar posibles parejas sexuales o competidores así que al desaparecer las hormonas sexuales desaparece la motivación, por lo que si nuestro perro se escapa mucho podemos poner solución castrándolo.

La conducta de monta puede permanecer dependiendo de la edad del animal y de si ha copulado alguna vez, lo que podría hacer que mantuviera algunos rasgos del comportamiento. En general tenderá a disminuir significativamente.

Ciertos estudios comentan que la castración en perros jóvenes pueden aumentar algunos tipos de miedos como por ejemplo a las tormentas, hace falta seguir estudiando en este aspecto.

En cuestiones de salud, los machos pueden padecer sobrepeso y las complicaciones relacionadas con el mismo pero podemos controlarlo aumentando el ejercicio y alimentándolo de forma equilibrada.

Hembras

En su caso, se puede reducir la agresividad hacia otras hembras cuando ésta se relaciona al celo. Por otro lado, se ha observado que la falta de estrógenos aumenta un poco todos los demás tipos de agresividad por lo que la castración puede hacer que nuestras perras sean un poco más “gruñonas”.

La conducta sexual en perras desaparece por completo. Se dan casos en los que no se lleva a cabo la castración correctamente y se produce el síndrome del resto ovárico haciendo que nuestra mascota mantenga dicha conducta. Si nuestra perra está bien castrada pero en algún momento atrae a los machos, podrá ser a causa de una vaginitis la cual produce un olor que los atrae. Debemos consultar con nuestra clínica para tratarla.

En relación a la salud, está muy indicado esterilizar a las perras para evitar  infecciones de útero, pseudogestaciones o embarazos psicológicos y  la aparición de diversos tipos de tumores, muy comunes en perras no esterilizadas. Se recomienda llevar a cabo el proceso después del primer ciclo ovárico, antes de que aparezca el segundo. Cuantos más ciclos pasen, menos efecto preventivo tendrá la esterilización.

Por otro lado,  debemos tener en cuenta que las perras pueden padecer incontinencia urinaria y obesidad a causa de la falta de estrógenos.

La obesidad la podemos controlar con piensos indicados y aumentando el ejercicio para evitar problemas de diabetes o de estrés por calor. Las pérdidas de orina las podemos tratar con hormonas o llevando a cavo una intervención quirúrgica.

Si no nos decidimos a castrar o esterilizar a nuestros animales de forma quirúrgica y definitiva hay alternativas químicas para ver cómo podrían reaccionar ante el procedimiento.

Para las hembras existen los progestágenos. Éstos inhiben la producción de hormonas sexuales, pero se ha demostrado que pueden inducir tumores, diabetes y atrofia de la médula espinal por lo que no son una opción muy recomendable.

Para los machos la Deslorelina. Es un químico que produce una pausa de 6 meses en la producción de testosterona. Con la Deslorelina no hay tantos riesgos para la salud pero debemos saber que durante el primer mes del implante la producción de testosterona aumentará mucho antes de interrumpirse, por lo que ciertas conductas se verán reforzadas.

Ya podéis ver que existen muchas variables para poder decidir si castrar a nuestras mascotas o no, en cualquier caso y ante cualquier duda, consultad con vuestra clínica de referencia y os ayudarán a tomar una decisión.

Un saludo

Enric Zeitz

 

Al rescate del sofá

Nuestros amigos felinos son discretos y ordenados la mayor parte del tiempo, aunque a veces tienen conductas que nos pueden sacar de quicio, como por ejemplo, rascar ese sofá que tanto nos gusta (y nos ha costado un ojo de la cara) o las patas de la mesa del comedor.

El marcaje por rascado es una necesidad de comportamiento de los gatos ya que son animales territoriales y usan varias señales olfativas o visuales para marcar su territorio. Una de ellas es el marcaje con las uñas, mediante el cual aplican unas feromonas especiales y dejan marcas visuales que los otros animales reconocen. Así, pueden evitar el contacto con otros individuos si lo desean. El rascado tiene otras funciones importantes como afilar las uñas, liberar estrés y ejercitar la musculatura.

Este es un comportamiento que empieza en la edad adulta del animal pero desde cachorros podemos ir fomentado el juego y el rascado en superficies que nos interesen (cartón, madera, esparto, alfombras) para que dejen nuestros muebles en paz. Podemos probar con diferentes rascadores para que ellos elijan el que más les guste y se vayan acostumbrando a usarlos.

Existen diferentes tipos de rascadores con multitud de formas y materiales pero debemos tener en cuenta una serie de aspectos importantes en cuanto a estos:

-La cualidad más importante del rascador es la estabilidad ya que si éste se mueve mientras el gato lleva a cavo la conducta dejará de usarlo.

-El rascador puede ser vertical u horizontal, debemos presentarle diferentes tipos para   ver cual prefiere.

– Los rascadores deben colocarse en zonas céntricas de la casa como el comedor ya que a los gatos les gusta llevar a cabo esta conducta en sitios donde se les pueda ver.

Debemos tener en cuenta que si no tenemos rascador o no tenemos el adecuado para nuestra mascota, esta buscará otras superficies para poder rascar  a gusto.

En el caso de que eso sucediera podemos hacer varias cosas:

Lo primero es no castigar, nunca. Los gatos, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores son muy sensibles a cualquier estímulo aversivo por lo que estaremos haciendo más mal que bien y podrían llegar a temernos. Tenemos que armarnos de paciencia y reconducir ese rascado hacia las superficies que sean de nuestra elección.

El primer paso es cubrir las superficies que no queremos que marque con materiales incómodos o desagradables para el gato; plástico, papel de aluminio o papel de pegatina.

Otro método sencillo es utilizar las feromonas a nuestro favor. Los gatos solo marcan una superficie de una determinada manera.

Si usamos espray con feromonas faciales como el Feliway® encima de las superficies que está rascando lograremos que cambie la conducta y que en vez de rascar el sofá empiece a frotarse de la forma tan característica que tienen los felinos. Si aún así sigue sin hacer mucho caso al rascador, podemos combinar el Feliway® con otras feromonas, en esta caso las feromonas  de  rascado Feliscratch® que potencian esta conducta sobre la superficie en la que las apliquemos.

Tenemos que ayudar a que vaya aprendiendo por lo que empezaremos poniendo el rascador cerca de la zona donde marcaba antes. Cuando empiece a utilizarlo, poco a poco iremos alejando el rascador y poniéndolo en un sitio de nuestra elección.

En cualquier caso, cuando observemos que empieza la conducta tenemos que actuar rápidamente ya que conforme pase el tiempo será más difícil “convencer” a nuestra mascota para que cambie de rutina.  Acordaros que el enriquecimiento ambiental y una buena socialización desde cachorros son muy importantes y pueden ahorrarnos problemas cuando nuestras mascotas crezcan.

Así que ya sabéis, si queréis salvar los muebles, ¡rascadores para todos!!

Saludos.

 

Enric Zeitz

 

“Esta raza a mí no me gusta, son perros peligrosos”

¿Cuántas veces habréis escuchado esta frase? Hoy vengo a hablaros de las supuestas razas peligrosas y de la realidad que hay tras este tema tan polémico.

Vamos a empezar con un pequeño ejercicio de imaginación:

¿Un Rotweiller es más peligroso que un Chihuahua?

¿Un camión es más peligroso que una bicicleta?

Depende

Los primeros pueden ocasionar un daño mucho mayor en el caso de que haya un accidente, aún así no son peligrosos por naturaleza.

Para entender esto tenemos que hablar de la genética del comportamiento; la ciencia que estudia los diferentes caracteres de conducta y su relación con los genes de una determinada raza.

Según estudios hechos en el pasado con diferentes razas de perro, la excitabilidad, el juego o la entrenabilidad son factores que se pueden asociar a las diferencias genéticas, en cambio, la agresividad no es una de ellas.

De hecho la agresividad es uno de los rasgos con una heredabilidad más baja, siendo mucho más determinante el ambiente en el que se cría el animal y la educación que recibe que no si es de una raza u otra. Acordaros de la importancia de la socialización en los cachorros

¿Pero entonces, porqué existe una ley de perros potencialmente peligrosos? Las leyes aunque están hechas para proteger, pueden llevar a la confusión cuando están hechas a medias y sin basarse en datos epidemiológicos o estadísticas fiables.

En España la lista de PPP cambia según la Comunidad Autónoma: un Dobermann que en Cataluña es peligroso si se muda a Córdoba deja de serlo. ¿Curioso no? La ley de PPP quiere prevenir un posible daño hecho por perros de gran envergadura y potencia física pero se ha demostrado que no es muy eficaz y  que contribuye al miedo hacia ciertas razas que se ven marginadas o abandonadas.

De hecho, muchos de los perros que están incluidos en estas leyes no están en los rankings de perros más mordedores ( como por ejemplo el Caniche o el Shih Tzu)

Muchos países como Holanda, Alemania, Italia o Nueva Zelanda han reaccionado anulando o modificando estas leyes.

Otro ejercicio de imaginación:

Piensa en un labrador. ¿Qué te viene a la cabeza?

Ahora piensa en un Pitbull.

La cultura popular, películas y televisión han ahondado más los prejuicios que tenemos sobre determinadas razas hasta el punto de pensar que un Labrador, que puede pesar 40 kg no puede hacerle daño a nadie. Aunque según ciertos estudios los Labradores son más tranquilos, no podemos pensar que sin importar la educación que reciba el perro será un ‘’santo’’.

Antes de escoger una raza de perro tenemos que informarnos bien y ver si nuestro estilo de vida podrá darle al animal todo lo que necesita. Tenemos una responsabilidad como futuros dueños ya que hay razas que son más difíciles de manejar que otras (unas más nerviosas o más juguetonas, otras que necesitan trabajo y entrenamiento diario, etc.).

Nuestra mascota confía en nosotros y si le damos amor y una buena educación desde que es un cachorro, será un reflejo de ello. Pongámonos a su altura.

¡Fuera prejuicios!

Un Saludo

Enric Zeitz

 

¿Gatos amigos de ratones?¿Perros amigos de Gatos?

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué existen perros y gatos miedosos o agresivos y otros tan sociables? La respuesta no es simple, existen varios factores que influyen en el temperamento de nuestras mascotas y que escapan de nuestro control. No obstante uno de los más importantes sí que lo podemos manejar: El periodo de socialización.

Y oye…¿Eso qué es?

El periodo de socialización es un intervalo de tiempo que va, más o menos, de las 3 a las 12 semanas en perros y de las 2 a las 9 semanas en gatos. Durante este tiempo, los cachorros empiezan a explorar el entorno por si mismos y no tienen miedo a los nuevos estímulos que les rodean (podríamos decir que se apuntan a un bombardeo). Es muy importante que en este periodo los animales tengan contacto con su madre y hermanos ya que aprenderán todas las conductas sociales de su especie y les ayudará a ser más tolerantes a la frustración.

Al no tener miedo a los estímulos nuevos, es un momento perfecto para que los cachorros “vean mundo” y les enseñemos animales de otras especies, personas adultas, niños y otros estímulos con los que van a tener que convivir dependiendo del entorno en el que vivamos. Por ejemplo, si vamos a vivir en una ciudad, acostumbrarlo a los coches, los buses, las bicis y demás.

A este acto se le llama socializar a nuestro cachorro, y con él nos aseguraremos que pierda el miedo y la agresividad hacia todos aquellos estímulos que le hayamos presentado.

Tened en cuenta que el equilibrio entre el contacto con su “familia animal” y su nueva familia es muy importante. Por ello, los especialistas recomendamos adoptar a los perros a las 8 semanas y a los gatos alrededor de las 6-7 semanas de su nacimiento.

Así que ya sabéis, si queréis una mascota amigable y sin miedo aprovechad este periodo “mágico”.

¡A SOCIALIZARSE!

Un Saludo

Enric Zeitz

 

Sobre lo de levantar el dedo…

Llegas a casa y ves que tu perro ha orinado en el salón. Te enfadas, levantas la voz y le echas la bronca. El animal mira hacia abajo con “cara de pena” y satisfecho por un buen aleccionamiento te dispones a limpiar, esperando que tu mascota no lo vuelva a repetir. La pregunta es: ¿Ha servido de algo?

NO

En los últimos años han surgido diferentes estudios que constatan lo que muchos especialistas del comportamiento animal ya sospechaban: El castigo no es un método eficiente para educar.

  • Está demostrado que el castigo provoca ansiedad y estrés. Hace que el perro se vuelva más inseguro e inestable y que presente dificultades para aprender las órdenes que queremos enseñarle.
  • Si no se aplica acto seguido del comportamiento inadecuado, nuestra mascota no entenderá el motivo del castigo (la asociación se rompe en cuestión de pocos segundos). Aplicar mal un castigo puede producir que el perro haga asociaciones indeseadas.
  • Genera frustración cuando éste es mantenido en el tiempo, dado que el animal se muestra sumiso pero seguimos castigando (la frustración es la emoción más cercana al miedo).
  • El castigo genera habituación, por lo que cada vez habrá que aumentar la intensidad de éste para que tenga el efecto deseado.
  • El castigo no enseña la conducta adecuada. El perro no está aprendiendo lo que es correcto y lo que no.

Por lo tanto, lo etólogos hace años que recomendamos no usar el castigo. En vez de eso, el refuerzo positivo y los premios son métodos mucho más rápidos y eficientes para que el perro aprenda y disfrute aprendiendo. Tenemos que entender que aunque los perros sean los mejores amigos de los humanos, siguen siendo animales y necesitan nuestra ayuda para entender lo que queremos de ellos.

Así pues, bajemos los dedos, carguémonos de paciencia y…¡¡A COMPRAR SALCHICHAS!!

Un saludo

Enric Zeitz