Manejo de la correa

“Mi perro tira mucho cuando uso la correa”

En muchas ocasiones, los profesionales del bienestar y el comportamiento animal nos encontramos con este comentario de los propietarios. Los tirones de correa y la ansiedad que se deriva de ella son muy comunes en los núcleos urbanos, donde los perros pasan la mayor parte de su tiempo en el exterior atados. Por ello, debemos intentar acostumbrar a nuestra mascota desde un inicio de una forma positiva y suave a pasear con ella.

Los motivos por los cuales un perro puede tirar de la correa pueden ser varios, entre los que se encuentran:

  • El miedo: si nuestro perro tiene miedo a los estímulos que se encuentran a su alrededor va a tirar para alejarse de ellos o incluso tirar hacia el estímulo debido a una respuesta de agresividad por miedo.
  • Falta de ejercicio: si siempre llevamos atado a nuestro perro cuando salimos al exterior y no le damos la oportunidad de correr libre en zonas controladas, tendrá demasiada energía y tirará.
  • Excitación: si nuestro perro tiene poco auto control, en situaciones de excitación, será más probable que tire.
  • Refuerzo: si desde cachorro nuestro perro ha tirado y se lo hemos permitido, ha aprendido que tirar le permite llegar a los sitios donde quiere más rápidamente. El problema es que cuando el animal se hace adulto, los tirones se vuelven más fuertes y es entonces cuando detectamos el problema.
  • Correa: si la correa que utilizamos no es la adecuada, seguramente podemos hacer que nuestro perro tire más de lo que lo haría usando otra. Las correas muy cortas impiden que el animal se pueda alejar ni medio metro de nuestro lado sin tirar. Por lo que hacen que el paseo sea menos relajado.
  • Asociación negativa: Si no tenemos un buen manejo de la correa, el perro puede asociarla con estímulos negativos tales como el ahogo, los tirones, o el dolor. En este punto, el perro puede asociar todos los estímulos que se pueda cruzar por la calle (personas, perros, coches, un lugar determinado, etc.) con dicha incomodidad y reaccionar ante ellos de una forma negativa.

 

Para reducir los tirones de correa y tener un paseo tranquilo, primero tenemos que saber cuál es la causa por la cual nuestro perro tira. Si los tirones se deben a miedo, agresividad y otras emociones que provocan malestar al animal, debemos contactar con un especialista del comportamiento para trabajar dicho problema con modificación de conducta. Si los tirones no se deben a malestar del animal podemos centrarnos en el manejo.

Hay varios ejercicios para trabajar de forma positiva y hacer que nuestras mascotas cada vez tiren menos. Como siempre debemos armarnos de paciencia y trabajar convirtiendo cada sesión en un “juego” que debe durar pocos minutos. Por otro lado, una cosa es que el perro no tire y la otra muy diferente que el pobre animal tenga que ir pegado a nosotros todo el rato. El ejercicio del “junto” o andar al lado, se usa para pruebas específicas y es un ejercicio, tal como su nombre indica. Durante ese rato el perro no está relajado, por lo que no podemos hacer que todo el paseo de ese modo.  Tenemos que recordar las bases de un paseo estable y equilibrado, aquí dejo el enlace del artículo que escribimos sobre el tema.

Nuestros perros pueden aprender a andar de una forma relajada y tranquila, pero necesitan de nuestra guía para poder hacerlo.

 

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Enriquecimiento ambiental en gatos

“Los gatos son muy independientes”

Esta frase forma parte de la creencia popular y hace que mucha gente se decida por tener un gato, dado que necesita menos atenciones y cuidados que un perro.  Si bien es cierto que un gato no buscará nuestro contacto de forma constante ni necesitará salir a pasear unas cuantas horas al día, debemos saber que tiene unas necesidades de comportamiento. Si no le proporcionamos un entorno adecuado para poder expresar dichas necesidades a nuestra mascota, puede acabar estresada y mostrando problemas de comportamiento relacionados con el estrés tales como la eliminación inadecuada, exceso de maullidos o agresividad.

La base para proporcionar un entorno atractivo para nuestras mascotas y facilitar la expresión de conductas típicas de su especie es el enriquecimiento ambiental. Dicha práctica consiste en estimular a los animales a través de cambios en el entorno y así estimularlos física y cognitivamente.

En los gatos podemos propiciar diferentes conductas:

 Marcaje

Los gatos utilizan las uñas para marcar el territorio de forma visible con las marcas que dejan y de forma olfativa a través de las feromonas que secretan las glándulas de sus dedos. A parte de la función territorial, el rascado sirve para tonificar y estirar la musculatura de todo el cuerpo y mantener las uñas en buen estado. Para evitar que nuestro gato nos marque el sofá u otros muebles debemos proporcionarle rascadores. Los rascadores más efectivos son los de pared, que consisten en una superficie de tipo esparto que se puede pegar a una pared o un mueble. Estos son los más idóneos, dado que, al ser verticales y estables, emulan los árboles donde marcaban los gatos salvajes. Los gatos hacen fuerza cuando rascan, por lo que, si les compramos rascadores de columna, muchas veces no los utilizan porqué se mueven bajo su peso. En muchas ocasiones acabaran escogiendo una superficie más ancha y estable para rascar (el sofá, por ejemplo). La colocación de los rascadores debería ser céntrica, en zonas de la casa donde pasemos más tiempo dado que a los gatos les gusta que los vean llevando a cabo esta conducta.

El marcaje facial, se da cuando los gatos están relajados y lo hacen con las superficies, personas u objetos con los que se sienten a gusto. Para propiciar el marcaje facial en diferentes zonas de la casa y hacer que nuestra mascota esté más relajada podemos utilizar el difusor de feromonas Feliway® en la zona central del hogar, dónde el animal pase más tiempo.

 Exploración

Como dice el refrán, los gatos son muy curiosos y normalmente tienden a explorar todas las zonas de la casa. Para fomentar una exploración más activa podemos hacer varias cosas:

En primer lugar, los gatos disfrutan mucho explorando la verticalidad dado que subiendo a las alturas pueden controlar mejor su territorio y aislarse de los estímulos cuando necesitan relajarse. Si compramos unos estantes y se los colocamos de forma que pueda ir subiendo, podemos crear una zona elevada solo para él.

Se cree que el antecesor del gato doméstico vivía dentro de troncos de árboles y sitios cerrados y solo salía para cazar, por ese motivo los gatos están tan cómodos dentro de cajas o bajo el sofá. Si colocamos cajas de cartón o bolsas de deporte vacías en diferentes partes de la casa, nuestros gatos las van a usar para esconderse y acechar o simplemente para relajarse si se sienten sobreestimulados.

Podemos estimular otra faceta de nuestra mascota a través de la exploración, la faceta depredadora. Los gatos salvajes y los domésticos durante muchos milenios, han tenido que buscar y cazar su comida. Hoy en día tenemos pienso y rutinas de comida, pero podemos poner parte de su pienso repartido por diferentes sitios de la casa para fomentar la búsqueda y la exploración a través del olfato. Esto nos puede ser útil con animales que tienen ansiedad por la comida y se la terminan muy rápido.

Por último, salir al exterior es un punto importante para los gatos. Está demostrado que los gatos que tienen acceso al exterior tienen menos problemas de comportamiento. Si podemos propiciar la salida de una forma segura y sin peligro de caídas o estrés, será beneficioso para nuestro animal dado que podrá tener acceso a muchos estímulos olfativos, visuales y auditivos a los que no está acostumbrado. Debemos estar atentos a la reacción de nuestro gato, ya que si es sensible o miedoso se podría estresar si se ve inundado por muchos estímulos de golpe.

Juego

Jugar es otra actividad que debemos llevar a cabo de forma diaria con nuestra mascota, para propiciar su actividad física y mental. Debemos pensar que el juego con los gatos siempre gira en torno a la depredación, por lo que debemos evitar jugar con las manos para que no nos haga daño. Los juguetes más adecuados para fomentar la conducta de juego son los que tienen formas de animales pequeños, los que pueden perseguir y que se muevan bastante. Las cañas con un hilo y una pluma o un ratón, van genial porqué las podemos controlar nosotros y fomentar la persecución. El mejor momento para jugar con nuestro gato es al anochecer, dado que los antepasados de los gatos domésticos salían a cazar a la hora del crepúsculo y es en este momento del día cuando van a estar más activos. Evitemos los juegos con láser o luces dado que el gato no podrá llegar a cazarlas nunca y le provocará mucha frustración. Evitemos también jugar a perseguir a nuestra mascota ya que puede llegar a cogernos miedo y a responder con agresividad.

Si alguna vez nuestro gato nos acecha y “ataca” mientras estamos relajados o andando por el pasillo, debemos entender que es una conducta de juego y que debemos redirigirla hacia juguetes de nuestra elección sin castigarla.

Los juguetes rellenables de comida y las alfombras olfativas también son una opción muy buena para fomentar el ejercicio físico y mental dado que el gato tiene que aprender a sacar los premios para poderlos consumir. No hace falta gastarse mucho dinero ya que en internet hay muchas ideas para crear juguetes de este tipo con material reciclado. Los juguetes debemos irlos cambiando cada cierto tiempo ya que al final el gato aprenderá el “truco” y no le supondrá un esfuerzo mental resolverlo.

Como podéis ver existen muchísimas cosas que podemos hacer para generar un ambiente rico y estimulante para nuestros gatos. Si aplicamos estas medidas, debemos hacerlo de forma paulatina dado que los gatos son muy sensibles a los cambios y se podrían estresar si transformamos su entorno de la noche a la mañana.

Un saludo.

 

Enric Zeitz

 

Conflictos entre gatos.¿Cómo los resuelvo?

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, los gatos son animales muy sensibles al estrés, los conflictos y a cualquier estímulo o cambio brusco que se produzca en su entorno.

Son unas mascotas independientes, aunque un poco “delicaditas”

Entre esos cambios podemos incluir la llegada a casa de un segundo gato a casa, que puede generar un conflicto importante. No siempre hace falta que sea un gato nuevo, ya que se han dado casos en el que un gato que se va unos días a la clínica por una operación, al volver es atacado por el otro gato que se ha quedado en casa.

Hoy hablaremos de cómo hacer un protocolo de presentación o reintroducción en gatos para asegurarnos que nuestras mascotas se lleven bien cuando se vean por primera vez.  Debemos saber que es un proceso que puede ser largo y está dividido en diferentes fases. Nos tenemos que armar de paciencia e ir sin prisas al pasar de una a la otra dado que si queremos acelerar las cosas podemos generar un conflicto que hará que todo se alargue. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Crear territorios: Lo primero que debemos hacer dividir la casa en dos. Pondremos a un gato en una de las zonas y el otro en la otra. Dependiendo de las posibilidades del espacio podemos dividirlo en dos mitades iguales o poner a un gato en una habitación y el otro en el resto del piso. Lo importante es que no tengan contacto visual ni puedan acceder el uno al otro. Cada zona debe tener el comedero, la bandeja y todo lo necesario para el bienestar de cada animal.
  • 1ª habituación al olor: Cuando los gatos lleven unos días en su territorio, los vamos a intercambiar, con cuidado durante el cambio de que no se vean ni tengan contacto directo. Cambiaremos también todos sus “efectos personales” (comedero, bandeja, etc.) de lugar para que se sientan cómodos. Este cambio hace que los gatos se vayan habituando al rastro del otro poco a poco. Si vemos que cuando los cambiamos están muy nerviosos los volvemos a poner en su territorio original, los dejamos dos días y volvemos a probar. En este paso es importante tener en cada zona un difusor de feliway® (en casos de conflicto entre gatos se recomienda el feliway friends) que contiene feromonas faciales y relaja.
  • 2ª habituación al olor: Cuando veamos que al cambiar a los gatos de territorio los dos están tranquilos podemos pasar a la segunda fase de habituación al olor. Esta fase se basa en intercambiar las feromonas faciales de un gato al otro. Frotaremos una toalla en la cara de uno de los gatos para que la impregne con sus feromonas. Cogeremos la toalla y la dejaremos en el territorio del otro. No debemos frotarla directamente en el animal, la dejaremos en el suelo y veremos como reacciona cuando la vaya a investigar. Si vemos que se pone nervioso o bufa debemos seguir intercambiando territorios unos días más. Si vemos que al olfatear la toalla el gato esta tranquilo, podemos con delicadeza frotarle la cara a él y luego volverla al otro territorio para repetir el procedimiento.
  • Habituación visual: Aún con los gatos separados en sus territorios, debemos crear una barrera a través de la cual se puedan ver. Puede ser una puerta de mosquitera, por ejemplo. Necesitamos a dos personas para hacer el ejercicio para que cada una esté con uno de los gatos. Durante el tiempo que tengan contacto visual (a una distancia grande) haremos cosas agradables para ellos, jugaremos, daremos comida o caricias. Debemos ir con cuidado de no poner a los gatos muy cerca dado que podríamos desencadenar una reacción negativa y eso haría que el procedimiento se ralentizara bastante. Cuando acaba el ejercicio volvemos a cada gato a su territorio habitual. Con el paso de los días vamos alargando el tiempo de contacto visual, siempre con los estímulos positivos. La idea es que relacionen la presencia del otro gato con todo lo positivo que está pasando durante ese momento.
  • Habituación al contacto: Repetimos los ejercicios del paso anterior pero esta vez sin barrera física que separe a los gatos. Debemos ir con mucho cuidado y a lo largo de los días ir acercándonos poco a poco. Es importante ver las reacciones de nuestros gatos para no tensar la cuerda y generar una respuesta agresiva.

 

Como podéis ver este protocolo es muy complejo y puede durar meses, dependiendo de los animales y de si tenemos algún “incidente” por el camino. Desde ETODOC os recomendamos siempre consultar con vuestra clínica veterinaria para que os remita a una persona especialista del comportamiento para que os ayude a trabajar de forma precisa y segura.

 

Un saludo

Enric Zeitz

 

Problemas de eliminación en gatos

Los problemas de eliminación en gatos son la principal causa de consulta a etólogos. Se estima que alrededor de un 24% de las conductas molestas para los propietarios y propietarias tiene relación con la eliminación incorrecta.

“El gato se mea por todos lados”

Primeramente y como en cualquier tipo de problema de conducta debemos descartar si el origen es una alteración fisiológica como el dolor, por lo que deberíamos llevar a nuestro animal a la clínica veterinaria para que le hagan una revisión y las pruebas que se consideren oportunas.

Si tenemos más de un gato debemos identificar cual es el que presenta la conducta. Para ello se usan diferentes técnicas. Consulta a la clínica como llevar a cabo el procedimiento correcto para hacerlo de forma segura.

Descartado el problema médico debemos identificar cual es la causa de esta alteración en la conducta del gato. Existen diversos orígenes.

Marcaje:

El marcaje puede ser sexual, territorial o generado por estrés. En el caso del marcaje sexual, más común en machos, se arregla la mayoría de las veces castrando al animal.

Para el territorial se pueden seguir varias pautas, siempre con la supervisión de un etólogo o etóloga.

En cuanto al estrés, como ya comentamos en este artículo hace un tiempo, es el mayor enemigo de los gatos (a parte de algunos perros). Son animales muy sensibles a cualquier estímulo aversivo y a los cambios drásticos en su entorno. Esto puede hacer que nuestra mascota deje de utilizar la bandeja y marque zonas aleatorias de la casa. Estas eliminaciones generalmente son pequeñas descargas en superficies verticales, con una postura de “spraying” muy característica.  En estos casos debemos identificar y reducir en la medida de lo posible los estímulos que están provocando el estrés al animal mejorando su entorno.

Bandeja:

 Atención, si tu gato elimina correctamente, no hagas cambios.

Los gatos son muy finos. Esto ya lo sabemos, hasta el punto de no utilizar una bandeja si no les acaba de convencer su forma, localización o tipo de arena.

Las bandejas ideales deben ser grandes, descubiertas y de bordes bajos, para que el animal pueda entrar cómodamente y quepa bien.

La arena que utilicemos debe ser sin perfumar, dado que un olor que es agradable para nosotros, puede ser molesto al animal. Hay muchos tipos de arena en el mercado pero normalmente se recomienda la aglomerante (con gatitos no, que podría producir obstrucciones en caso de ingestión). Debemos poner suficiente arena (4-5cm) y limpiarla cada día, cambiándola una vez a la semana como mucho.

Si tenemos más de un gato en casa el número ideal de bandejas es nº gatos+1 por ejemplo si tenemos 2 gatos, 3 bandejas. Estas bandejas deben estar repartidas en diferentes zonas de la casa.

Por último debemos poner la bandeja en zonas tranquilas de la casa, con buena iluminación y alejada de su comedero. A nadie le gusta comer al lado del lavabo.

Conflicto territorial:

Si tenemos más de un gato se puede dar el caso que uno muestre agresividad territorial y no permita acceder al otro a la bandeja, por lo que el agredido elije otra parte de la casa para hacer las eliminaciones, estas son abundantes, con postura normal y generalmente se concentran en un sitio determinado, que relacionará como su nuevo baño. Este caso también puede ir acompañado de eliminaciones aleatorias por estrés, generado del mismo conflicto. Ante estas situaciones debemos llevar a cabo un protocolo especial para intentar mejorar la relación entre los gatos, siempre con supervisión de un experto o experta en comportamiento.

Para la eliminación incorrecta y otros problemas debemos evitar siempre una cosa:

El castigo.

El castigo agrava la situación dado que no está enseñando la conducta correcta y aumenta la ansiedad del animal, haciendo que nos pueda llegar a tener miedo e incluso atacarnos. Debemos ignorar a nuestra mascota cuando nos encontramos el pipi o la caca y limpiar bien la zona con detergente enzimático, nunca con legía (muy importante) para poder eliminar completamente el rastro olfativo.

Si observáis que vuestro gato o gata empieza a eliminar de forma incorrecta, no esperéis a que el problema se solucione solo. La mayoría de veces se va a ir agravando y será más difícil corregir la conducta. ¡Consultad con vuestra clínica de referencia y os remitirán a un experto o experta sobre el tema!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Niños y mascotas

Siguiendo con el tema de los videos populares en internet, podemos ver muy a menudo recopilatorios adorables de bebés, niños y niñas jugando con sus mascotas. En muchos no veremos indicios de ningún problema pero en otros al observar con atención podemos ver que se ha evitado un accidente solo por suerte.

Y es que no debemos olvidarnos que nuestras mascotas son animales con uñas y dientes que pueden hacer daño. Por otro lado, los niños y las niñas tienen mucha fuerza y pueden lastimar a los animales si no les enseñamos como interaccionar con ellos de forma correcta, cosa que puede empezar un conflicto. Por todo ello debemos supervisar siempre a nuestros hijos cuando estén alrededor de animales para vigilar como se relacionan y poder actuar si vemos alguna conducta inapropiada por parte de cualquiera de los dos.

Para que nuestro animal sea simpático y abierto debemos socializarlo correctamente durante su periodo sensible. Una buena socialización es la base para tener un animal equilibrado. Aquí podéis leer nuestro artículo sobre la socialización de cachorros.

Podemos observar dos situaciones diferentes:

Si ya teníamos a nuestra mascota y aparece un niño en casa.

Antes de presentarlos debemos hacer un procedimiento para que el animal se vaya acostumbrando a su olor y en un futuro a su presencia. Debemos saber que los perros y gatos no reconocen a los bebés y a los niños pequeños como a humanos. Para ellos son una cosa totalmente diferente. Desde ETODOC Barcelona recomendamos pedir ayuda a un Etólogo o  Etóloga para poder llevar a cabo el procedimiento de forma segura y correcta.

Si tenemos hijos y aparece un cachorro o gatito en casa

Este caso es el óptimo dado que el cachorro ya se va a socializar con ellos, pero deberemos educar a nuestros retoños para que aprendan a interaccionar de forma tranquila y agradable con él.

Los gatos son muy sensibles a los estímulos fuertes como los gritos, los golpes o los movimientos rápidos así que enseñar a nuestras hijas e hijos a estar relajados delante de ellos es una buena opción. También hacer entender que a los gatos se les tiene que dejar a su aire y que ya vienen ellos a nosotros cuando quieren contacto.  Si no respetamos estas cosas básicas, los gatos pueden estresarse o desarrollar miedo hacia nuestros hijos e hijas lo que podría llevar a conductas de evitación o  agresivas.

En cuanto a los perros, tenemos que enseñar a nuestros hijos a tocarlos de una forma suave. Con caricias largas y lentas en el lomo los perros se relajan. No deben gritarles o tirarles de las orejas y cola. A los perros no les gusta que les abracen y que les rodeen el cuello. Ese  es su  “espacio personal” dado que cuando quieren hacerse daño en una pelea es una de las zonas que siempre atacan. Rodearle el cuello a un perro hace que se sienta atacado o incómodo por instinto. Otra cosa que no debemos hacer nunca y sale en algunos programas de televisión es hacer el “alpha roll” en el cual cogemos al animal y la damos la vuelta dejándolo patas arriba por la fuerza dejando expuesto el vientre. Esa es otra zona sensible que solo exponen como señal de amistad o sumisión por lo que no debemos forzarlos a ponerse en esa postura si ellos no quieren.

Para generar empatía hacia los animales, podemos hacer que nuestros hijos nos acompañen a las visitas a la clínica veterinaria. También podemos hacerles partícipes de la educación y los cuidados de nuestra mascota, haciendo que estén pendientes de los horarios de la comida y de que el animal tenga agua, por ejemplo. A medida que nuestros hijos vayan creciendo podremos darles más peso en los cuidados y los paseos si la situación lo permite.

La base para una buena amistad entre nuestros hijos peludos y los pelones es el respeto y una buena educación de ambos. Si socializamos a nuestros animales de forma correcta y supervisamos las interacciones entre ellos para que sean relajadas y sin sobresaltos nos aseguraremos que su relación sea positiva y amorosa durante toda la vida.

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Conductas repetitivas en perros y gatos

Estamos acostumbrados y acostumbradas a ver vídeos en Internet de perros y gatos haciendo cosas que nos parecen graciosas. A simple vista muchas pueden parecer inofensivas y sin importancia pero si nos fijamos un poco más podemos ver signos de malestar en los animales; ese es el caso de las conductas repetitivas.

Un perro persiguiéndose la cola, otro corriendo en círculos o dando lengüetazos al aire son signos de un problema. A este tipo de conductas repetitivas se les llama estereotipias y son comúnmente confundidas con conductas de juego en las que el animal lo está pasando bien.

Las estereotipias no son un problema muy común, pero si aparecen debemos hablar rápidamente con nuestra clínica de referencia para ponerles solución dado que estas conductas pueden ser indicativas de un problema médico o ambiental. Si descartamos los problemas médicos podemos hablar con un etólogo o etóloga para que nos ayude a mejorar el bienestar de nuestra mascota y así deje de manifestar estas conductas.

Cualquier mamífero en una situación de estrés es susceptible de desarrollar conductas repetitivas. En el caso de los gatos y los perros podemos observar como los primeros, al ser más sensibles, las desarrollan más.

Las estereotipias se pueden clasificar según su origen y su tipo.

El origen puede ser uno de los listados abajo o la combinación de estos. Debemos hacer un abordaje mixto al problema, tanto médico como etológico.

Orgánico a causa de alguna enfermedad, problema fisiológico o dolor.

Ambiental  debido al estrés o ansiedad producido por un entorno o manejo inadecuado.

Farmacológico debido a alguna droga.  

De tipos hay unos cuantos pero explicaremos cuales son los más comunes en perros y gatos.

Perros

Tail chasing: Persecución de la cola dando círculos sin parar.

Circling: correr dando círculos. El perímetro del círculo puede variar de tamaño.

Dermatitis acral por lamido: herida producida por un lamido repetido continuado de las patas delanteras o el costado.

Tonguing: lametones al aire.

Gatos

Whool sucking: ¿Alguna vez has visto a tu gato masticando una manta y “amasándola”? Esta conducta repetitiva se relaciona con un destete prematuro del gatito. No es una conducta que indique estrés pero si nuestro gato acaba comiendo trozos de manta esta puede producir obstrucciones en el sistema digestivo.

Overgrooming: Es un exceso de los hábitos de limpieza del gato. Puede llegar a provocar zonas sin pelo y problemas de piel a causa del lamido repetitivo.

Síndrome de hiperestesia: Engloba una gran variedad de signos. Se pueden observar contracciones musculares y ondulaciones cutáneas en la parte del lomo, así como vocalizaciones excesivas, agresividad, alucinaciones y persecución de la cola entre otros. El origen de este síndrome no es del todo claro.

Cuando observemos estas conductas no debemos dar atención a nuestro animal en ese momento, esperaremos a que pare por sí solo. Cuando damos atención a una conducta hacemos que esta se pueda manifestar más a menudo, o sea la estamos reforzando.

Debemos tener en cuenta que las estereotipias son signos de algún problema que debemos solucionar. Si no buscamos una solución pueden ir haciéndose más comunes hasta que se vuelvan crónicas, lo cual hará más difícil su corrección.  En cualquier caso, si observamos alguno de estos signos debemos informar a nuestra clínica de referencia para llevar a cabo una revisión para hacer un diagnóstico y empezar el tratamiento que sea necesario.

Un saludo

 

Enric Zeitz