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Al rescate del sofá

Nuestros amigos felinos son discretos y ordenados la mayor parte del tiempo, aunque a veces tienen conductas que nos pueden sacar de quicio, como por ejemplo, rascar ese sofá que tanto nos gusta (y nos ha costado un ojo de la cara) o las patas de la mesa del comedor.

El marcaje por rascado es una necesidad de comportamiento de los gatos ya que son animales territoriales y usan varias señales olfativas o visuales para marcar su territorio. Una de ellas es el marcaje con las uñas, mediante el cual aplican unas feromonas especiales y dejan marcas visuales que los otros animales reconocen. Así, pueden evitar el contacto con otros individuos si lo desean. El rascado tiene otras funciones importantes como afilar las uñas, liberar estrés y ejercitar la musculatura.

Este es un comportamiento que empieza en la edad adulta del animal pero desde cachorros podemos ir fomentado el juego y el rascado en superficies que nos interesen (cartón, madera, esparto, alfombras) para que dejen nuestros muebles en paz. Podemos probar con diferentes rascadores para que ellos elijan el que más les guste y se vayan acostumbrando a usarlos.

Existen diferentes tipos de rascadores con multitud de formas y materiales pero debemos tener en cuenta una serie de aspectos importantes en cuanto a estos:

-La cualidad más importante del rascador es la estabilidad ya que si éste se mueve mientras el gato lleva a cavo la conducta dejará de usarlo.

-El rascador puede ser vertical u horizontal, debemos presentarle diferentes tipos para   ver cual prefiere.

– Los rascadores deben colocarse en zonas céntricas de la casa como el comedor ya que a los gatos les gusta llevar a cabo esta conducta en sitios donde se les pueda ver.

Debemos tener en cuenta que si no tenemos rascador o no tenemos el adecuado para nuestra mascota, esta buscará otras superficies para poder rascar  a gusto.

En el caso de que eso sucediera podemos hacer varias cosas:

Lo primero es no castigar, nunca. Los gatos, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores son muy sensibles a cualquier estímulo aversivo por lo que estaremos haciendo más mal que bien y podrían llegar a temernos. Tenemos que armarnos de paciencia y reconducir ese rascado hacia las superficies que sean de nuestra elección.

El primer paso es cubrir las superficies que no queremos que marque con materiales incómodos o desagradables para el gato; plástico, papel de aluminio o papel de pegatina.

Otro método sencillo es utilizar las feromonas a nuestro favor. Los gatos solo marcan una superficie de una determinada manera.

Si usamos espray con feromonas faciales como el Feliway® encima de las superficies que está rascando lograremos que cambie la conducta y que en vez de rascar el sofá empiece a frotarse de la forma tan característica que tienen los felinos. Si aún así sigue sin hacer mucho caso al rascador, podemos combinar el Feliway® con otras feromonas, en esta caso las feromonas  de  rascado Feliscratch® que potencian esta conducta sobre la superficie en la que las apliquemos.

Tenemos que ayudar a que vaya aprendiendo por lo que empezaremos poniendo el rascador cerca de la zona donde marcaba antes. Cuando empiece a utilizarlo, poco a poco iremos alejando el rascador y poniéndolo en un sitio de nuestra elección.

En cualquier caso, cuando observemos que empieza la conducta tenemos que actuar rápidamente ya que conforme pase el tiempo será más difícil “convencer” a nuestra mascota para que cambie de rutina.  Acordaros que el enriquecimiento ambiental y una buena socialización desde cachorros son muy importantes y pueden ahorrarnos problemas cuando nuestras mascotas crezcan.

Así que ya sabéis, si queréis salvar los muebles, ¡rascadores para todos!!

Saludos.

 

Enric Zeitz

 

Keep Calm and…

Trabajo, recados, familia, pareja, prisas !!!

Los humanos estamos acostumbrados al estrés diario de nuestra rutina y muchas veces nos pensamos que nuestra mascota, que se pasa todo el día tumbada ‘’a la bartola” es inmune al estrés.

Hoy vengo a hablaros del estrés en gatos, muchas veces la principal causa de problemas de comportamiento en esta especie.

Los gatos son unos animales muy sensibles a los cambios de su entorno. El simple cambio de sitio de su comedero, de comida, o una mudanza pueden hacer que nuestra mascota desarrolle estrés. Éste se puede manifestar de varias formas, ya sea con problemas de conducta (eliminación inadecuada y agresividad ) o incluso con problemas médicos serios.

Para prevenir cualquier tipo de estrés lo primero que debemos hacer es conocer bien a nuestra mascota y actuar en base a su temperamento; ya que cada animal es diferente y sus respuestas también. Acordaros de la importancia de la socialización en cachorros. En los gatos el periodo de socialización empieza a las 2 semanas de vida y termina más o menos las 9.

Debemos proporcionar a nuestra mascota recursos abundantes y de fácil acceso ya que la falta de agua o comida son una fuente importante de estrés en gatos.

Eliminar cualquier tipo de castigo. Ya hemos hablado del castigo en los perros. En el caso de los gatos es aún peor a causa de su sensibilidad.

Tenemos que identificar los estímulos que generan el malestar y eliminarlos o reducir su intensidad en la medida de lo posible.

Un buen enriquecimiento ambiental del entorno en el que vivimos puede ayudar a nuestro gato a que se sienta más seguro y que esté entretenido. Aquí van algunas ideas:

-Hacer accesibles zonas elevadas para que nuestras mascotas se puedan subir. Eso fomenta la sensación de control de nuestros gatos y que se puedan aislar en las alturas si se sienten estresados.

-Facilitar la expresión de conductas típicas de la especie. Los gatos son cazadores. Lo llevan en los genes. Por lo tanto los juegos de cazar ya sea con juguetes interactivos que se mueven o con juguetes más tradicionales (nunca con las manos) facilita esa conducta que hoy en día no tienen mucha oportunidad de llevar a cabo.

-Colocar zonas pequeñas donde se puedan esconder. Se cree que los ancestros del gato doméstico descansaban en zonas pequeñas y cerradas como troncos de árboles huecos. Por eso si colocamos una caja de cartón vacía o alguna bolsa grande de deporte en algún sitio de nuestra casa los gatos siempre van a meterse en ellas. El aislamiento les relaja y les permite desconectar.

-Colocar rascadores. El marcaje rascando es otra conducta fundamental de la especie. Muchas veces nos dejan el sofá y otras superficies hechas “unos zorros” y no sabemos qué hacer. Debemos colocar un rascador estable (los mejores son los que se colocan en la pared) en un sitio donde todos le podamos ver, como el salón. De esa manera fomentamos el rascado en una zona de nuestra elección a la par que evitamos que dañe los muebles y que se estrese a causa de nuestro castigo.

-Dar previsibilidad al entorno. Seguir unas rutinas y que nuestra mascota sepa que si hay un estímulo desagradable lo puede evitar yendo a alguna zona segura para relajarse.

-Proporcionar acceso al exterior. Según un estudio hecho con gatos, los animales que no tenían acceso al exterior tenían más problemas de comportamiento. La exploración es otra conducta muy importante de la especie. Si no tenemos acceso al exterior podemos esconderles comida por la casa para fomentar que nuestro gato se mueva y explore.

En casos de estrés agudo y/o crónico también se pueden usar psicofármacos o ciertos productos naturales para ayudarnos en el tratamiento.

En cualquier caso debemos, consultar con un veterinari@ o un etólog@ para que puedan diagnosticar bien el problema y elegir el tratamiento que más convenga a vuestra mascota.

Take it easy!!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

“Con el rabo entre las piernas”

El miedo. Esa emoción que nos hace retroceder ante situaciones desconocidas o amenazadoras y puede llegar a paralizarnos.

Aunque es un reflejo evolutivo que nos ayuda a sobrevivir, a veces puede impedir que podamos llevar a cabo una vida normal si tenemos miedo a todo lo que nos rodea.

Nuestras mascotas pueden presentar miedo hacia ciertos estímulos, es algo que forma parte de su carácter y no depende de causas externas. El miedo es el rasgo de comportamiento con una heredabilidad más alta, así que probablemente lo habrá sacado de alguno de sus progenitores (de tal palo tal astilla)

Normalmente un perro miedoso ha tenido una mala socialización por lo que no sabe reaccionar ante los estímulos desconocidos. Podéis leer el artículo sobre la socialización aquí.

El problema aparece cuando el miedo se transforma en fobia, ya que deja de ser adaptativo y hace que nuestra mascota no pueda llevar a cabo una vida normal.

¿Como sabemos que nuestro perro tiene miedo?

Orejas hacia atrás, rabo entre las piernas, dilatación pupilar, temblores, orinar y/o defecar, encogerse, ladrar hacia el estímulo que le da miedo, intentar huir o incluso mostrar agresividad si se le impide la huida son algunos de los signos más reconocibles de miedo en perros.

Normalmente los miedos/fobias más comunes son hacia tormentas y ruidos, personas desconocidas, otros perros y miedo al veterinari@ entre otros.

El origen puede encontrarse en una mala socialización, pero también en una experiencia traumática del pasado y/o una sobreprotección o sobreexposición por nuestra parte a los estímulos que teme.

¿Cómo lo podemos arreglar?

Ante todo siempre consultar a un especialista ya sea Veterinari@ o Etólog@ para que valore el caso y podamos recibir pautas correctas para el tratamiento.

–          Nuestra mascota debe tener una zona segura resguardada con todo lo que necesita para que pueda ir a ella siempre que se sienta amenazada.

–          No debemos castigar ya que solo aumentaremos la ansiedad que está sintiendo en ese momento. El castigo puede hacer que nos coja miedo a nosotros e incluso que pueda llegar a mostrar agresividad.

–          Mostrar indiferencia por nuestra parte hacia el estímulo al que tiene miedo ya que así le restamos importancia.

–          Podemos llevar a cabo la técnica de la desensibilización (siempre con la supervisión de un especialista), mediante la cual haremos que se reduzca la respuesta de miedo poco a poco ante estímulos específicos.

–          Debemos ir con mucho cuidado con el punto anterior para no sobreexponer a nuestra mascota al estímulo ya que podemos terminar consiguiendo que la respuesta de miedo aumente.

–          Podemos ayudarnos con collares de Feromonas DAP (feromonas apaciguadoras maternas) las cuales ayudan a los perros a tranquilizarse, reducir el nivel de ansiedad y miedo.

–          En casos de fobias agudas tendremos que usar tratamiento terapéutico con ansiolíticos para que nuestra mascota se relaje y así poder trabajar mejor.

–          Por último podemos ayudarnos de productos naturales como el Zylkene,  un suplemento alimentario basado en leche de vaca que contiene un compuesto efectivo para combatir el estrés.

Cuando aparece una respuesta de miedo tenemos que actuar lo más rápido posible ya que conforme pase el tiempo el tratamiento será más difícil de llevar a cabo. Estar atentos a los signos y ¡a armarse de valor!

Un saludo

Enric Zeitz

 

“Esta raza a mí no me gusta, son perros peligrosos”

¿Cuántas veces habréis escuchado esta frase? Hoy vengo a hablaros de las supuestas razas peligrosas y de la realidad que hay tras este tema tan polémico.

Vamos a empezar con un pequeño ejercicio de imaginación:

¿Un Rotweiller es más peligroso que un Chihuahua?

¿Un camión es más peligroso que una bicicleta?

Depende

Los primeros pueden ocasionar un daño mucho mayor en el caso de que haya un accidente, aún así no son peligrosos por naturaleza.

Para entender esto tenemos que hablar de la genética del comportamiento; la ciencia que estudia los diferentes caracteres de conducta y su relación con los genes de una determinada raza.

Según estudios hechos en el pasado con diferentes razas de perro, la excitabilidad, el juego o la entrenabilidad son factores que se pueden asociar a las diferencias genéticas, en cambio, la agresividad no es una de ellas.

De hecho la agresividad es uno de los rasgos con una heredabilidad más baja, siendo mucho más determinante el ambiente en el que se cría el animal y la educación que recibe que no si es de una raza u otra. Acordaros de la importancia de la socialización en los cachorros

¿Pero entonces, porqué existe una ley de perros potencialmente peligrosos? Las leyes aunque están hechas para proteger, pueden llevar a la confusión cuando están hechas a medias y sin basarse en datos epidemiológicos o estadísticas fiables.

En España la lista de PPP cambia según la Comunidad Autónoma: un Dobermann que en Cataluña es peligroso si se muda a Córdoba deja de serlo. ¿Curioso no? La ley de PPP quiere prevenir un posible daño hecho por perros de gran envergadura y potencia física pero se ha demostrado que no es muy eficaz y  que contribuye al miedo hacia ciertas razas que se ven marginadas o abandonadas.

De hecho, muchos de los perros que están incluidos en estas leyes no están en los rankings de perros más mordedores ( como por ejemplo el Caniche o el Shih Tzu)

Muchos países como Holanda, Alemania, Italia o Nueva Zelanda han reaccionado anulando o modificando estas leyes.

Otro ejercicio de imaginación:

Piensa en un labrador. ¿Qué te viene a la cabeza?

Ahora piensa en un Pitbull.

La cultura popular, películas y televisión han ahondado más los prejuicios que tenemos sobre determinadas razas hasta el punto de pensar que un Labrador, que puede pesar 40 kg no puede hacerle daño a nadie. Aunque según ciertos estudios los Labradores son más tranquilos, no podemos pensar que sin importar la educación que reciba el perro será un ‘’santo’’.

Antes de escoger una raza de perro tenemos que informarnos bien y ver si nuestro estilo de vida podrá darle al animal todo lo que necesita. Tenemos una responsabilidad como futuros dueños ya que hay razas que son más difíciles de manejar que otras (unas más nerviosas o más juguetonas, otras que necesitan trabajo y entrenamiento diario, etc.).

Nuestra mascota confía en nosotros y si le damos amor y una buena educación desde que es un cachorro, será un reflejo de ello. Pongámonos a su altura.

¡Fuera prejuicios!

Un Saludo

Enric Zeitz

 

¿Gatos amigos de ratones?¿Perros amigos de Gatos?

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué existen perros y gatos miedosos o agresivos y otros tan sociables? La respuesta no es simple, existen varios factores que influyen en el temperamento de nuestras mascotas y que escapan de nuestro control. No obstante uno de los más importantes sí que lo podemos manejar: El periodo de socialización.

Y oye…¿Eso qué es?

El periodo de socialización es un intervalo de tiempo que va, más o menos, de las 3 a las 12 semanas en perros y de las 2 a las 9 semanas en gatos. Durante este tiempo, los cachorros empiezan a explorar el entorno por si mismos y no tienen miedo a los nuevos estímulos que les rodean (podríamos decir que se apuntan a un bombardeo). Es muy importante que en este periodo los animales tengan contacto con su madre y hermanos ya que aprenderán todas las conductas sociales de su especie y les ayudará a ser más tolerantes a la frustración.

Al no tener miedo a los estímulos nuevos, es un momento perfecto para que los cachorros “vean mundo” y les enseñemos animales de otras especies, personas adultas, niños y otros estímulos con los que van a tener que convivir dependiendo del entorno en el que vivamos. Por ejemplo, si vamos a vivir en una ciudad, acostumbrarlo a los coches, los buses, las bicis y demás.

A este acto se le llama socializar a nuestro cachorro, y con él nos aseguraremos que pierda el miedo y la agresividad hacia todos aquellos estímulos que le hayamos presentado.

Tened en cuenta que el equilibrio entre el contacto con su “familia animal” y su nueva familia es muy importante. Por ello, los especialistas recomendamos adoptar a los perros a las 8 semanas y a los gatos alrededor de las 6-7 semanas de su nacimiento.

Así que ya sabéis, si queréis una mascota amigable y sin miedo aprovechad este periodo “mágico”.

¡A SOCIALIZARSE!

Un Saludo

Enric Zeitz

 

Sobre lo de levantar el dedo…

Llegas a casa y ves que tu perro ha orinado en el salón. Te enfadas, levantas la voz y le echas la bronca. El animal mira hacia abajo con “cara de pena” y satisfecho por un buen aleccionamiento te dispones a limpiar, esperando que tu mascota no lo vuelva a repetir. La pregunta es: ¿Ha servido de algo?

NO

En los últimos años han surgido diferentes estudios que constatan lo que muchos especialistas del comportamiento animal ya sospechaban: El castigo no es un método eficiente para educar.

  • Está demostrado que el castigo provoca ansiedad y estrés. Hace que el perro se vuelva más inseguro e inestable y que presente dificultades para aprender las órdenes que queremos enseñarle.
  • Si no se aplica acto seguido del comportamiento inadecuado, nuestra mascota no entenderá el motivo del castigo (la asociación se rompe en cuestión de pocos segundos). Aplicar mal un castigo puede producir que el perro haga asociaciones indeseadas.
  • Genera frustración cuando éste es mantenido en el tiempo, dado que el animal se muestra sumiso pero seguimos castigando (la frustración es la emoción más cercana al miedo).
  • El castigo genera habituación, por lo que cada vez habrá que aumentar la intensidad de éste para que tenga el efecto deseado.
  • El castigo no enseña la conducta adecuada. El perro no está aprendiendo lo que es correcto y lo que no.

Por lo tanto, lo etólogos hace años que recomendamos no usar el castigo. En vez de eso, el refuerzo positivo y los premios son métodos mucho más rápidos y eficientes para que el perro aprenda y disfrute aprendiendo. Tenemos que entender que aunque los perros sean los mejores amigos de los humanos, siguen siendo animales y necesitan nuestra ayuda para entender lo que queremos de ellos.

Así pues, bajemos los dedos, carguémonos de paciencia y…¡¡A COMPRAR SALCHICHAS!!

Un saludo

Enric Zeitz

 

¿Tu gato/perro es mayor de 7 años? Deberías saber que…

Los animales gerontes (abuelitos) pueden sufrir varios problemas de comportamiento que aparecen con la edad a raíz de la pérdida de sus facultades. 

La pérdida de vista u oído puede hacer que el animal sea más dependiente de su dueño y hasta el punto de desarrollar una ansiedad por separación. El dolor articular puede generar agresividad y conductas de evitación con los humanos y animales que lo rodean.

La eliminación inadecuada también es un problema muy común, junto con ladeambulación nocturna. Al tener dolor y no hacer ejercicio durante el día, los animales no pueden dormir al llegar la noche. En gatos la deambulación puede ir acompañada de maullidos para llamar la atención de los dueños.

Y bien, ¿cómo arreglamos esto?

Muchas veces achacamos los problemas que surgen a la edad y no le damos mayor importancia… ¡A la vejez viruelas! No obstante, tenemos que prestar más atención a nuestras mascotas sin dejar de fijarnos en cualquier alteración dentro de su comportamiento habitual y consultar al veterinario cualquier duda que tengamos. Ellos nos ayudarán tratando los problemas médicos y posteriormente arreglaremos los problemas de comportamiento si hace falta.

¡La mejor forma de tratar un problema es su prevención!

¡Un Saludo!

 
ETODOC en el congreso de Especialidades Veterinarias 2015

ETODOC en el congreso de Especialidades Veterinarias 2015

En Abril de 2015 asistimos en calidad de ponentes al XVIº Congreso de Especialidades Veterinarias celebrado en Toledo. Allí se juntan profesionales del área veterinaria para discutir, intercambiar ideas y nuevos avances de todos los campos, incluida la Etología Clínica.

El segundo día de congreso presentamos junto a Borja Ros de ADETCAN nuestro estudio sobre “Prevalencia y factores de riesgo del Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) en perros de edad avanzada”. El SDC es un síndrome neurodegenerativo que afecta a perros a partir de los 7 años de edad y que presenta ciertos paralelismos con el Alzheimer humano.

En el estudio analizamos cual es la prevalencia de dicho síndrome, que características del perro pueden actuar como factores de riesgo facilitando la aparición del SDC y que relación guarda éste con la demencia vascular, segunda causa de alteraciones cognitivas en humanos después del Alzhéimer.

Agradecemos a todos los asistentes por su feedback y su atención.

 

 

¿Salvaje o doméstico? Naturaleza VS Humanidad

El otro día, en una conversación, salió el tema de la utilización de animales salvajes como atracciones turísticas y vi que el concepto de la domesticación no estaba muy claro al escuchar la siguiente frase:

“Puedes adoptar al tigre, lo crías en casa y entonces será un animal doméstico”.

Esta concepción errónea de animal doméstico o salvaje, hace que mucha gente compre animales que jamás deberían estar en una casa, aunque tengas “un jardín muy grande”. La vida fuera del entorno natural, hace que los animales salvajes no se puedan adaptar bien y que sufran estrés, a la vez, tener animales salvajes en casa puede acarrear muchos problemas en nuestra convivencia y nuestra salud.

Primero de todo creo que debemos definir bien la domesticación.

Domesticación es un proceso evolutivo de selección artificial en la cual los animales salvajes se adaptan a lo largo de generaciones y generaciones para la vida entorno a los humanos. La domesticación se llevó a cabo con muchos animales salvajes con el principal objetivo de su uso como animales para el trabajo. Hay animales domésticos que pueden ser más dóciles o más reactivos, depende de cada especie y de cada individuo.

Para que os hagáis una idea, se cree que la domesticación de los perros tuvo lugar “más o menos” hace 40.000 años y la de los gatos alrededor de 9.000.

Por otro lado, los animales salvajes son aquellos que han seguido la evolución a través de la selección natural y están hechos para vivir libres en su entorno natural. Un animal salvaje puede ser manso, y se puede acercar a los humanos y en ocasiones hasta buscar su contacto, pero jamás debemos pensar que ese animal podría vivir “a gusto” en un entorno artificial, dado que sigue siendo salvaje.

 

Cuando ponemos a los animales salvajes en entornos artificiales creamos niveles de estrés elevados, dependiendo de la tolerancia de cada individuo a los cambios. Los animales tienen unas necesidades básicas de comportamiento, y la mayoría de entornos artificiales (un zoo o una casa) no tienen en cuenta dichas necesidades. Al no poder llevar a cabo estas conductas, los animales terminan desarrollando muchos problemas relacionados con el estrés, como por ejemplo las estereotipias o conductas repetitivas

Los animales domésticos pueden asilvestrarse si vuelven a vivir en libertad, lo que no les convierte en animales salvajes.  Estas colonias, principalmente de perros y gatos, viven cerca de los núcleos urbanos y dependen del contacto con los humanos para poder acceder a comida dado que no son buenos cazadores.

Si buscamos un animal de compañía, debemos saber que no todas las especies domesticadas son viables para convivir con nosotros en una casa. Los cerdos, pueden ser muy tercos, los hurones se comen los cables y tienen unas glándulas que producen un olor muy fuerte y las aves, tienen muchos problemas de estrés al estar enjauladas en espacios reducidos.

En resumen, si somos amantes de los animales y nos gusta la naturaleza, podemos hacer excursiones y viajes para poder explorar y verlos en sus hábitats de nacimiento y en su plenitud. Si nos gustan los animales de compañía, informémonos de las necesidades de cada especie domesticada para poder darle una vida digna en un entorno apropiado.

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Manejo de la correa

“Mi perro tira mucho cuando uso la correa”

En muchas ocasiones, los profesionales del bienestar y el comportamiento animal nos encontramos con este comentario de los propietarios. Los tirones de correa y la ansiedad que se deriva de ella son muy comunes en los núcleos urbanos, donde los perros pasan la mayor parte de su tiempo en el exterior atados. Por ello, debemos intentar acostumbrar a nuestra mascota desde un inicio de una forma positiva y suave a pasear con ella.

Los motivos por los cuales un perro puede tirar de la correa pueden ser varios, entre los que se encuentran:

  • El miedo: si nuestro perro tiene miedo a los estímulos que se encuentran a su alrededor va a tirar para alejarse de ellos o incluso tirar hacia el estímulo debido a una respuesta de agresividad por miedo.
  • Falta de ejercicio: si siempre llevamos atado a nuestro perro cuando salimos al exterior y no le damos la oportunidad de correr libre en zonas controladas, tendrá demasiada energía y tirará.
  • Excitación: si nuestro perro tiene poco auto control, en situaciones de excitación, será más probable que tire.
  • Refuerzo: si desde cachorro nuestro perro ha tirado y se lo hemos permitido, ha aprendido que tirar le permite llegar a los sitios donde quiere más rápidamente. El problema es que cuando el animal se hace adulto, los tirones se vuelven más fuertes y es entonces cuando detectamos el problema.
  • Correa: si la correa que utilizamos no es la adecuada, seguramente podemos hacer que nuestro perro tire más de lo que lo haría usando otra. Las correas muy cortas impiden que el animal se pueda alejar ni medio metro de nuestro lado sin tirar. Por lo que hacen que el paseo sea menos relajado.
  • Asociación negativa: Si no tenemos un buen manejo de la correa, el perro puede asociarla con estímulos negativos tales como el ahogo, los tirones, o el dolor. En este punto, el perro puede asociar todos los estímulos que se pueda cruzar por la calle (personas, perros, coches, un lugar determinado, etc.) con dicha incomodidad y reaccionar ante ellos de una forma negativa.

 

Para reducir los tirones de correa y tener un paseo tranquilo, primero tenemos que saber cuál es la causa por la cual nuestro perro tira. Si los tirones se deben a miedo, agresividad y otras emociones que provocan malestar al animal, debemos contactar con un especialista del comportamiento para trabajar dicho problema con modificación de conducta. Si los tirones no se deben a malestar del animal podemos centrarnos en el manejo.

Hay varios ejercicios para trabajar de forma positiva y hacer que nuestras mascotas cada vez tiren menos. Como siempre debemos armarnos de paciencia y trabajar convirtiendo cada sesión en un “juego” que debe durar pocos minutos. Por otro lado, una cosa es que el perro no tire y la otra muy diferente que el pobre animal tenga que ir pegado a nosotros todo el rato. El ejercicio del “junto” o andar al lado, se usa para pruebas específicas y es un ejercicio, tal como su nombre indica. Durante ese rato el perro no está relajado, por lo que no podemos hacer que todo el paseo de ese modo.  Tenemos que recordar las bases de un paseo estable y equilibrado, aquí dejo el enlace del artículo que escribimos sobre el tema.

Nuestros perros pueden aprender a andar de una forma relajada y tranquila, pero necesitan de nuestra guía para poder hacerlo.

 

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Enriquecimiento ambiental en gatos

“Los gatos son muy independientes”

Esta frase forma parte de la creencia popular y hace que mucha gente se decida por tener un gato, dado que necesita menos atenciones y cuidados que un perro.  Si bien es cierto que un gato no buscará nuestro contacto de forma constante ni necesitará salir a pasear unas cuantas horas al día, debemos saber que tiene unas necesidades de comportamiento. Si no le proporcionamos un entorno adecuado para poder expresar dichas necesidades a nuestra mascota, puede acabar estresada y mostrando problemas de comportamiento relacionados con el estrés tales como la eliminación inadecuada, exceso de maullidos o agresividad.

La base para proporcionar un entorno atractivo para nuestras mascotas y facilitar la expresión de conductas típicas de su especie es el enriquecimiento ambiental. Dicha práctica consiste en estimular a los animales a través de cambios en el entorno y así estimularlos física y cognitivamente.

En los gatos podemos propiciar diferentes conductas:

 Marcaje

Los gatos utilizan las uñas para marcar el territorio de forma visible con las marcas que dejan y de forma olfativa a través de las feromonas que secretan las glándulas de sus dedos. A parte de la función territorial, el rascado sirve para tonificar y estirar la musculatura de todo el cuerpo y mantener las uñas en buen estado. Para evitar que nuestro gato nos marque el sofá u otros muebles debemos proporcionarle rascadores. Los rascadores más efectivos son los de pared, que consisten en una superficie de tipo esparto que se puede pegar a una pared o un mueble. Estos son los más idóneos, dado que, al ser verticales y estables, emulan los árboles donde marcaban los gatos salvajes. Los gatos hacen fuerza cuando rascan, por lo que, si les compramos rascadores de columna, muchas veces no los utilizan porqué se mueven bajo su peso. En muchas ocasiones acabaran escogiendo una superficie más ancha y estable para rascar (el sofá, por ejemplo). La colocación de los rascadores debería ser céntrica, en zonas de la casa donde pasemos más tiempo dado que a los gatos les gusta que los vean llevando a cabo esta conducta.

El marcaje facial, se da cuando los gatos están relajados y lo hacen con las superficies, personas u objetos con los que se sienten a gusto. Para propiciar el marcaje facial en diferentes zonas de la casa y hacer que nuestra mascota esté más relajada podemos utilizar el difusor de feromonas Feliway® en la zona central del hogar, dónde el animal pase más tiempo.

 Exploración

Como dice el refrán, los gatos son muy curiosos y normalmente tienden a explorar todas las zonas de la casa. Para fomentar una exploración más activa podemos hacer varias cosas:

En primer lugar, los gatos disfrutan mucho explorando la verticalidad dado que subiendo a las alturas pueden controlar mejor su territorio y aislarse de los estímulos cuando necesitan relajarse. Si compramos unos estantes y se los colocamos de forma que pueda ir subiendo, podemos crear una zona elevada solo para él.

Se cree que el antecesor del gato doméstico vivía dentro de troncos de árboles y sitios cerrados y solo salía para cazar, por ese motivo los gatos están tan cómodos dentro de cajas o bajo el sofá. Si colocamos cajas de cartón o bolsas de deporte vacías en diferentes partes de la casa, nuestros gatos las van a usar para esconderse y acechar o simplemente para relajarse si se sienten sobreestimulados.

Podemos estimular otra faceta de nuestra mascota a través de la exploración, la faceta depredadora. Los gatos salvajes y los domésticos durante muchos milenios, han tenido que buscar y cazar su comida. Hoy en día tenemos pienso y rutinas de comida, pero podemos poner parte de su pienso repartido por diferentes sitios de la casa para fomentar la búsqueda y la exploración a través del olfato. Esto nos puede ser útil con animales que tienen ansiedad por la comida y se la terminan muy rápido.

Por último, salir al exterior es un punto importante para los gatos. Está demostrado que los gatos que tienen acceso al exterior tienen menos problemas de comportamiento. Si podemos propiciar la salida de una forma segura y sin peligro de caídas o estrés, será beneficioso para nuestro animal dado que podrá tener acceso a muchos estímulos olfativos, visuales y auditivos a los que no está acostumbrado. Debemos estar atentos a la reacción de nuestro gato, ya que si es sensible o miedoso se podría estresar si se ve inundado por muchos estímulos de golpe.

Juego

Jugar es otra actividad que debemos llevar a cabo de forma diaria con nuestra mascota, para propiciar su actividad física y mental. Debemos pensar que el juego con los gatos siempre gira en torno a la depredación, por lo que debemos evitar jugar con las manos para que no nos haga daño. Los juguetes más adecuados para fomentar la conducta de juego son los que tienen formas de animales pequeños, los que pueden perseguir y que se muevan bastante. Las cañas con un hilo y una pluma o un ratón, van genial porqué las podemos controlar nosotros y fomentar la persecución. El mejor momento para jugar con nuestro gato es al anochecer, dado que los antepasados de los gatos domésticos salían a cazar a la hora del crepúsculo y es en este momento del día cuando van a estar más activos. Evitemos los juegos con láser o luces dado que el gato no podrá llegar a cazarlas nunca y le provocará mucha frustración. Evitemos también jugar a perseguir a nuestra mascota ya que puede llegar a cogernos miedo y a responder con agresividad.

Si alguna vez nuestro gato nos acecha y “ataca” mientras estamos relajados o andando por el pasillo, debemos entender que es una conducta de juego y que debemos redirigirla hacia juguetes de nuestra elección sin castigarla.

Los juguetes rellenables de comida y las alfombras olfativas también son una opción muy buena para fomentar el ejercicio físico y mental dado que el gato tiene que aprender a sacar los premios para poderlos consumir. No hace falta gastarse mucho dinero ya que en internet hay muchas ideas para crear juguetes de este tipo con material reciclado. Los juguetes debemos irlos cambiando cada cierto tiempo ya que al final el gato aprenderá el “truco” y no le supondrá un esfuerzo mental resolverlo.

Como podéis ver existen muchísimas cosas que podemos hacer para generar un ambiente rico y estimulante para nuestros gatos. Si aplicamos estas medidas, debemos hacerlo de forma paulatina dado que los gatos son muy sensibles a los cambios y se podrían estresar si transformamos su entorno de la noche a la mañana.

Un saludo.

 

Enric Zeitz

 

Conflictos entre gatos.¿Cómo los resuelvo?

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, los gatos son animales muy sensibles al estrés, los conflictos y a cualquier estímulo o cambio brusco que se produzca en su entorno.

Son unas mascotas independientes, aunque un poco “delicaditas”

Entre esos cambios podemos incluir la llegada a casa de un segundo gato a casa, que puede generar un conflicto importante. No siempre hace falta que sea un gato nuevo, ya que se han dado casos en el que un gato que se va unos días a la clínica por una operación, al volver es atacado por el otro gato que se ha quedado en casa.

Hoy hablaremos de cómo hacer un protocolo de presentación o reintroducción en gatos para asegurarnos que nuestras mascotas se lleven bien cuando se vean por primera vez.  Debemos saber que es un proceso que puede ser largo y está dividido en diferentes fases. Nos tenemos que armar de paciencia e ir sin prisas al pasar de una a la otra dado que si queremos acelerar las cosas podemos generar un conflicto que hará que todo se alargue. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Crear territorios: Lo primero que debemos hacer dividir la casa en dos. Pondremos a un gato en una de las zonas y el otro en la otra. Dependiendo de las posibilidades del espacio podemos dividirlo en dos mitades iguales o poner a un gato en una habitación y el otro en el resto del piso. Lo importante es que no tengan contacto visual ni puedan acceder el uno al otro. Cada zona debe tener el comedero, la bandeja y todo lo necesario para el bienestar de cada animal.
  • 1ª habituación al olor: Cuando los gatos lleven unos días en su territorio, los vamos a intercambiar, con cuidado durante el cambio de que no se vean ni tengan contacto directo. Cambiaremos también todos sus “efectos personales” (comedero, bandeja, etc.) de lugar para que se sientan cómodos. Este cambio hace que los gatos se vayan habituando al rastro del otro poco a poco. Si vemos que cuando los cambiamos están muy nerviosos los volvemos a poner en su territorio original, los dejamos dos días y volvemos a probar. En este paso es importante tener en cada zona un difusor de feliway® (en casos de conflicto entre gatos se recomienda el feliway friends) que contiene feromonas faciales y relaja.
  • 2ª habituación al olor: Cuando veamos que al cambiar a los gatos de territorio los dos están tranquilos podemos pasar a la segunda fase de habituación al olor. Esta fase se basa en intercambiar las feromonas faciales de un gato al otro. Frotaremos una toalla en la cara de uno de los gatos para que la impregne con sus feromonas. Cogeremos la toalla y la dejaremos en el territorio del otro. No debemos frotarla directamente en el animal, la dejaremos en el suelo y veremos como reacciona cuando la vaya a investigar. Si vemos que se pone nervioso o bufa debemos seguir intercambiando territorios unos días más. Si vemos que al olfatear la toalla el gato esta tranquilo, podemos con delicadeza frotarle la cara a él y luego volverla al otro territorio para repetir el procedimiento.
  • Habituación visual: Aún con los gatos separados en sus territorios, debemos crear una barrera a través de la cual se puedan ver. Puede ser una puerta de mosquitera, por ejemplo. Necesitamos a dos personas para hacer el ejercicio para que cada una esté con uno de los gatos. Durante el tiempo que tengan contacto visual (a una distancia grande) haremos cosas agradables para ellos, jugaremos, daremos comida o caricias. Debemos ir con cuidado de no poner a los gatos muy cerca dado que podríamos desencadenar una reacción negativa y eso haría que el procedimiento se ralentizara bastante. Cuando acaba el ejercicio volvemos a cada gato a su territorio habitual. Con el paso de los días vamos alargando el tiempo de contacto visual, siempre con los estímulos positivos. La idea es que relacionen la presencia del otro gato con todo lo positivo que está pasando durante ese momento.
  • Habituación al contacto: Repetimos los ejercicios del paso anterior pero esta vez sin barrera física que separe a los gatos. Debemos ir con mucho cuidado y a lo largo de los días ir acercándonos poco a poco. Es importante ver las reacciones de nuestros gatos para no tensar la cuerda y generar una respuesta agresiva.

 

Como podéis ver este protocolo es muy complejo y puede durar meses, dependiendo de los animales y de si tenemos algún “incidente” por el camino. Desde ETODOC os recomendamos siempre consultar con vuestra clínica veterinaria para que os remita a una persona especialista del comportamiento para que os ayude a trabajar de forma precisa y segura.

 

Un saludo

Enric Zeitz

 

El mito de la dominancia en Perros.

Uno de los principales problemas que tiene la ciencia es que no hace un esfuerzo para llegar a la población de una forma atractiva y entendible. Por eso cuando aparece un comunicador que sabe captar la atención del público sus ideas pueden calar muy hondo.

Aunque sean equivocadas.

Hoy quiero hablaros del mito de la dominancia en los perros, una teoría desfasada desde el punto de vista etológico pero que triunfa entre la población debido al conocimiento popular generado por los programas de televisión. El líder de la ma…NADA

En 1999 se publicó el artículo de L.David Mech que revolucionó la forma en la que se entendían las relaciones entre lobos. En ese artículo, Mech explicaba a través de observaciones a lo largo de los años de lobos en libertad, que la relación dentro de una manada de su manada es la de una familia. La pareja progenitora “domina” o lidera a la descendencia igual que nuestros padres y madres nos “dominan” a nosotros de pequeños.

Esto se contrapuso a todas las antiguas ideas que hablaban de jerarquías fijas inamovibles para los machos y las hembras dentro de una manada de lobos en las que habría un macho Alpha y una hembra Alpha y que se basaban en estudios previos hechos siempre en cautividad.

Al demostrar que los lobos no se organizaban en una jerarquía, se extrapoló a los perros, sus descendientes y partir de ese momento se empezaron a cambiar las metodologías de trabajo para trabajar la etología aplicada en las universidades. Se fueron descartando poco a poco los antiguos métodos basados en “dominar” a nuestra mascota y ser su “líder” y se empezó a trabajar en positivo, entendiendo la figura del guía como la de un compañero.

“Pero mi perro siempre gruñe a otros perros si se acercan a sus juguetes”

Los perros si que pueden tener interacciones dominantes entre ellos cuando quieren acceder a algo que les gusta. Dichas interacciones no son fijas y algunos perros que gruñen un día a su compañero perruno para acceder antes a la comida pueden ser gruñidos al día siguiente por ese mismo perro en el mismo contexto. La suma de estas interacciones es lo que nos da una idea del estado emocional y del temperamento de nuestra mascota. Claro está que hay algunos perros más protectores con los juguetes y la comida, pero eso no quiere decir que sean “perros Alpha”.

Por otro lado, el hecho que un perro nos gruña cuando nos acercamos a su comida o no nos haga caso no quiere decir que esté ejerciendo interacciones dominantes hacia nosotros. No formamos parte de la misma especie, no podemos ser el líder de su manada y tampoco lo necesitan. Delante de este tipo de conductas existen muchas causas diferentes.

Los principales problemas de comportamiento tienen relación con el miedo, la inseguridad, una mala experiencia en una edad temprana o un mal manejo por parte de los propietarios y propietarias.

¿Y si está demostrado científicamente que eso no es así porqué se sigue extendiendo esa idea?

El principal motivo es que la televisión llega a más sitios que nadie y los programas que se han promovido utilizan este tipo de mensaje.

El segundo y creo que no menos importante es la necesidad de la raza humana de querer estar por encima de todo y ser el “gran líder” de las especies animales. Tanto, que ya no consideramos que formemos parte del mundo animal. Deberíamos entender que formamos parte de un sistema mucho mayor y que tan solo somos una pequeña pieza del mismo.

Los perros llevan miles de años evolucionado junto a nosotros, adaptándose a la vida con humanos. Reconocen nuestras expresiones faciales, nuestros gestos y nuestra energía. Lo que nunca podrá entender un perro miedoso que gruñe para evitar el acercamiento de alguien que le parece amenazante es que le cojan por la fuerza y le giren con la espalda contra el suelo (método mal denominado Alpha roll) mientras esa persona se acerca y lo toca. Con este tipo de acciones el animal se puede volver más sensible al miedo, aumentar sus respuestas agresivas e incluso dejar de gruñir, lo que es mucho peor. El resultado será un perro con más miedo que antes, pero que no gruñirá para advertir que algo no le gusta y parecerá tranquilo hasta que pase a morder directamente.

Tenemos mucho camino por delante para entender mejor a nuestros amigos peludos y sobre todo para dejar de verlos como competidores sino como compañeros que dependen y confían en nosotros para tener una vida llena y feliz.

¡Trabajad en positivo!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Problemas de eliminación en gatos

Los problemas de eliminación en gatos son la principal causa de consulta a etólogos. Se estima que alrededor de un 24% de las conductas molestas para los propietarios y propietarias tiene relación con la eliminación incorrecta.

“El gato se mea por todos lados”

Primeramente y como en cualquier tipo de problema de conducta debemos descartar si el origen es una alteración fisiológica como el dolor, por lo que deberíamos llevar a nuestro animal a la clínica veterinaria para que le hagan una revisión y las pruebas que se consideren oportunas.

Si tenemos más de un gato debemos identificar cual es el que presenta la conducta. Para ello se usan diferentes técnicas. Consulta a la clínica como llevar a cabo el procedimiento correcto para hacerlo de forma segura.

Descartado el problema médico debemos identificar cual es la causa de esta alteración en la conducta del gato. Existen diversos orígenes.

Marcaje:

El marcaje puede ser sexual, territorial o generado por estrés. En el caso del marcaje sexual, más común en machos, se arregla la mayoría de las veces castrando al animal.

Para el territorial se pueden seguir varias pautas, siempre con la supervisión de un etólogo o etóloga.

En cuanto al estrés, como ya comentamos en este artículo hace un tiempo, es el mayor enemigo de los gatos (a parte de algunos perros). Son animales muy sensibles a cualquier estímulo aversivo y a los cambios drásticos en su entorno. Esto puede hacer que nuestra mascota deje de utilizar la bandeja y marque zonas aleatorias de la casa. Estas eliminaciones generalmente son pequeñas descargas en superficies verticales, con una postura de “spraying” muy característica.  En estos casos debemos identificar y reducir en la medida de lo posible los estímulos que están provocando el estrés al animal mejorando su entorno.

Bandeja:

 Atención, si tu gato elimina correctamente, no hagas cambios.

Los gatos son muy finos. Esto ya lo sabemos, hasta el punto de no utilizar una bandeja si no les acaba de convencer su forma, localización o tipo de arena.

Las bandejas ideales deben ser grandes, descubiertas y de bordes bajos, para que el animal pueda entrar cómodamente y quepa bien.

La arena que utilicemos debe ser sin perfumar, dado que un olor que es agradable para nosotros, puede ser molesto al animal. Hay muchos tipos de arena en el mercado pero normalmente se recomienda la aglomerante (con gatitos no, que podría producir obstrucciones en caso de ingestión). Debemos poner suficiente arena (4-5cm) y limpiarla cada día, cambiándola una vez a la semana como mucho.

Si tenemos más de un gato en casa el número ideal de bandejas es nº gatos+1 por ejemplo si tenemos 2 gatos, 3 bandejas. Estas bandejas deben estar repartidas en diferentes zonas de la casa.

Por último debemos poner la bandeja en zonas tranquilas de la casa, con buena iluminación y alejada de su comedero. A nadie le gusta comer al lado del lavabo.

Conflicto territorial:

Si tenemos más de un gato se puede dar el caso que uno muestre agresividad territorial y no permita acceder al otro a la bandeja, por lo que el agredido elije otra parte de la casa para hacer las eliminaciones, estas son abundantes, con postura normal y generalmente se concentran en un sitio determinado, que relacionará como su nuevo baño. Este caso también puede ir acompañado de eliminaciones aleatorias por estrés, generado del mismo conflicto. Ante estas situaciones debemos llevar a cabo un protocolo especial para intentar mejorar la relación entre los gatos, siempre con supervisión de un experto o experta en comportamiento.

Para la eliminación incorrecta y otros problemas debemos evitar siempre una cosa:

El castigo.

El castigo agrava la situación dado que no está enseñando la conducta correcta y aumenta la ansiedad del animal, haciendo que nos pueda llegar a tener miedo e incluso atacarnos. Debemos ignorar a nuestra mascota cuando nos encontramos el pipi o la caca y limpiar bien la zona con detergente enzimático, nunca con legía (muy importante) para poder eliminar completamente el rastro olfativo.

Si observáis que vuestro gato o gata empieza a eliminar de forma incorrecta, no esperéis a que el problema se solucione solo. La mayoría de veces se va a ir agravando y será más difícil corregir la conducta. ¡Consultad con vuestra clínica de referencia y os remitirán a un experto o experta sobre el tema!

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Niños y mascotas

Siguiendo con el tema de los videos populares en internet, podemos ver muy a menudo recopilatorios adorables de bebés, niños y niñas jugando con sus mascotas. En muchos no veremos indicios de ningún problema pero en otros al observar con atención podemos ver que se ha evitado un accidente solo por suerte.

Y es que no debemos olvidarnos que nuestras mascotas son animales con uñas y dientes que pueden hacer daño. Por otro lado, los niños y las niñas tienen mucha fuerza y pueden lastimar a los animales si no les enseñamos como interaccionar con ellos de forma correcta, cosa que puede empezar un conflicto. Por todo ello debemos supervisar siempre a nuestros hijos cuando estén alrededor de animales para vigilar como se relacionan y poder actuar si vemos alguna conducta inapropiada por parte de cualquiera de los dos.

Para que nuestro animal sea simpático y abierto debemos socializarlo correctamente durante su periodo sensible. Una buena socialización es la base para tener un animal equilibrado. Aquí podéis leer nuestro artículo sobre la socialización de cachorros.

Podemos observar dos situaciones diferentes:

Si ya teníamos a nuestra mascota y aparece un niño en casa.

Antes de presentarlos debemos hacer un procedimiento para que el animal se vaya acostumbrando a su olor y en un futuro a su presencia. Debemos saber que los perros y gatos no reconocen a los bebés y a los niños pequeños como a humanos. Para ellos son una cosa totalmente diferente. Desde ETODOC Barcelona recomendamos pedir ayuda a un Etólogo o  Etóloga para poder llevar a cabo el procedimiento de forma segura y correcta.

Si tenemos hijos y aparece un cachorro o gatito en casa

Este caso es el óptimo dado que el cachorro ya se va a socializar con ellos, pero deberemos educar a nuestros retoños para que aprendan a interaccionar de forma tranquila y agradable con él.

Los gatos son muy sensibles a los estímulos fuertes como los gritos, los golpes o los movimientos rápidos así que enseñar a nuestras hijas e hijos a estar relajados delante de ellos es una buena opción. También hacer entender que a los gatos se les tiene que dejar a su aire y que ya vienen ellos a nosotros cuando quieren contacto.  Si no respetamos estas cosas básicas, los gatos pueden estresarse o desarrollar miedo hacia nuestros hijos e hijas lo que podría llevar a conductas de evitación o  agresivas.

En cuanto a los perros, tenemos que enseñar a nuestros hijos a tocarlos de una forma suave. Con caricias largas y lentas en el lomo los perros se relajan. No deben gritarles o tirarles de las orejas y cola. A los perros no les gusta que les abracen y que les rodeen el cuello. Ese  es su  “espacio personal” dado que cuando quieren hacerse daño en una pelea es una de las zonas que siempre atacan. Rodearle el cuello a un perro hace que se sienta atacado o incómodo por instinto. Otra cosa que no debemos hacer nunca y sale en algunos programas de televisión es hacer el “alpha roll” en el cual cogemos al animal y la damos la vuelta dejándolo patas arriba por la fuerza dejando expuesto el vientre. Esa es otra zona sensible que solo exponen como señal de amistad o sumisión por lo que no debemos forzarlos a ponerse en esa postura si ellos no quieren.

Para generar empatía hacia los animales, podemos hacer que nuestros hijos nos acompañen a las visitas a la clínica veterinaria. También podemos hacerles partícipes de la educación y los cuidados de nuestra mascota, haciendo que estén pendientes de los horarios de la comida y de que el animal tenga agua, por ejemplo. A medida que nuestros hijos vayan creciendo podremos darles más peso en los cuidados y los paseos si la situación lo permite.

La base para una buena amistad entre nuestros hijos peludos y los pelones es el respeto y una buena educación de ambos. Si socializamos a nuestros animales de forma correcta y supervisamos las interacciones entre ellos para que sean relajadas y sin sobresaltos nos aseguraremos que su relación sea positiva y amorosa durante toda la vida.

Un saludo

 

Enric Zeitz

 

Conductas repetitivas en perros y gatos

Estamos acostumbrados y acostumbradas a ver vídeos en Internet de perros y gatos haciendo cosas que nos parecen graciosas. A simple vista muchas pueden parecer inofensivas y sin importancia pero si nos fijamos un poco más podemos ver signos de malestar en los animales; ese es el caso de las conductas repetitivas.

Un perro persiguiéndose la cola, otro corriendo en círculos o dando lengüetazos al aire son signos de un problema. A este tipo de conductas repetitivas se les llama estereotipias y son comúnmente confundidas con conductas de juego en las que el animal lo está pasando bien.

Las estereotipias no son un problema muy común, pero si aparecen debemos hablar rápidamente con nuestra clínica de referencia para ponerles solución dado que estas conductas pueden ser indicativas de un problema médico o ambiental. Si descartamos los problemas médicos podemos hablar con un etólogo o etóloga para que nos ayude a mejorar el bienestar de nuestra mascota y así deje de manifestar estas conductas.

Cualquier mamífero en una situación de estrés es susceptible de desarrollar conductas repetitivas. En el caso de los gatos y los perros podemos observar como los primeros, al ser más sensibles, las desarrollan más.

Las estereotipias se pueden clasificar según su origen y su tipo.

El origen puede ser uno de los listados abajo o la combinación de estos. Debemos hacer un abordaje mixto al problema, tanto médico como etológico.

Orgánico a causa de alguna enfermedad, problema fisiológico o dolor.

Ambiental  debido al estrés o ansiedad producido por un entorno o manejo inadecuado.

Farmacológico debido a alguna droga.  

De tipos hay unos cuantos pero explicaremos cuales son los más comunes en perros y gatos.

Perros

Tail chasing: Persecución de la cola dando círculos sin parar.

Circling: correr dando círculos. El perímetro del círculo puede variar de tamaño.

Dermatitis acral por lamido: herida producida por un lamido repetido continuado de las patas delanteras o el costado.

Tonguing: lametones al aire.

Gatos

Whool sucking: ¿Alguna vez has visto a tu gato masticando una manta y “amasándola”? Esta conducta repetitiva se relaciona con un destete prematuro del gatito. No es una conducta que indique estrés pero si nuestro gato acaba comiendo trozos de manta esta puede producir obstrucciones en el sistema digestivo.

Overgrooming: Es un exceso de los hábitos de limpieza del gato. Puede llegar a provocar zonas sin pelo y problemas de piel a causa del lamido repetitivo.

Síndrome de hiperestesia: Engloba una gran variedad de signos. Se pueden observar contracciones musculares y ondulaciones cutáneas en la parte del lomo, así como vocalizaciones excesivas, agresividad, alucinaciones y persecución de la cola entre otros. El origen de este síndrome no es del todo claro.

Cuando observemos estas conductas no debemos dar atención a nuestro animal en ese momento, esperaremos a que pare por sí solo. Cuando damos atención a una conducta hacemos que esta se pueda manifestar más a menudo, o sea la estamos reforzando.

Debemos tener en cuenta que las estereotipias son signos de algún problema que debemos solucionar. Si no buscamos una solución pueden ir haciéndose más comunes hasta que se vuelvan crónicas, lo cual hará más difícil su corrección.  En cualquier caso, si observamos alguno de estos signos debemos informar a nuestra clínica de referencia para llevar a cabo una revisión para hacer un diagnóstico y empezar el tratamiento que sea necesario.

Un saludo

 

Enric Zeitz